Opinión

Demandan a Pyme
en asunto de “estela
de luz”

El proyecto original de la “Estela de Luz” que ganó el concurso lo presentó una Pyme que no lo pudo concretar porque la echaron de la ejecución. Al muy estilo mexicano cuando iba a operar la ejecución le dijeron “sácate” .

El proyecto era muy distinto al que acabó siendo realidad, un escándalo de ineficiencia y aparente corrupción. A la Pyme por supuesto no se le pagó un quinto pero no sólo tiene ahora que lidiar con un prestigio en el que nada tuvo que ver, sino que unos “amigos” y supuestos “socios” del proyecto demandaron a la empresa en exigencia de su 33 por ciento de participación en el proyecto.

El proyecto inicial de la “Estela de Luz”, que presentó esta empresa, iniciaba su levantamiento en el subsuelo, lo que permitía conocer, desde lo más profundo, la historia de México, los Aztecas, la Conquista, la Independencia, la Revolución, el México moderno.
La realidad actual sería la superficie y la parte superior el futuro próspero que se reflejaba en un gran “espejo de agua”. El Paseo de la Reforma sería integrado al inicio de Chapultepec, incrementando de manera importante la superficie verde.

El tránsito de autos en esa zona pasaría por debajo de una superficie dominada por árboles, flores, paseos peatonales, bancas, fuentes. Chapultepec y los peatones ganaban verde, pero también se agregaba un cinturón ecológico que anexaba la Condesa y la Zona Rosa a “Chapu”. Un proyectazo urbano.

Cuando el proyecto ya tomaba forma en el escritorio, antes de que ganara el certamen se acercaron a César Pérez Becerril, arquitecto, dos amigos de la escuela, Martín y Raúl, para solicitarle “chance” de participar. Algo habrán aportado además de su voluntad de aplauso.

Esos mismos demandaron al despacho de su ahora examigo el 33 por ciento de la autoría, aun en el conocimiento de que César fue echado del proyecto cuando iniciaba la construcción y una empresa vinculada con Pemex fue llamada a administrar esa obra. Los resultados los conocemos bien los contribuyentes.

Ahora va a repartir con sus amigos del alma el 33 por ciento del proyecto. NO se sabe si incluye el 33 por ciento del “nada” que le dieron por la ejecución al despacho de arquitectos, o si el 33 por ciento incluye la misma proporción de desprestigio gratuito.

El arquitecto César Pérez tuvo que pagar costosos estudios a despachos internacionales para conocer resistencias de la Estela en el proyecto original. La pregunta sería si sus amigos también serán conminados a llevarse el 33 por ciento de las obligaciones cubiertas.

Esos “amigos” que demandaron al Arqui César recibieron en primera instancia la razón de la justicia a sabiendas de que ese despacho fue reemplazado e impedido a ejercer el proyecto. La resolución de un tribunal colegiado les califica como “coautores” al amparo de lo que todo un equipo hizo, ellos, se llevarán, hasta ahora resulta, el 33 por ciento.

De tín marín…

Sí… publicamos el pasado lunes en la edición on line del diario, detalles de la demanda a Televisa por un empresario por uso indebido de la televisora del nombre “Mentir para vivir” en una telenovela. El título estaba registrado previamente. A la televisora se le notificó del hecho antes de que iniciara la serie.

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