Opinión

Delfines en el Congreso

         
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La Comisión de Presupuesto del Congreso revisará cambios. (Cortesía)

Desacuerdos políticos y jurídicos entre las bancadas de las tres principales fuerzas legislativas, PRI, PAN y PRD, en la Cámara de Diputados han provocado que algunas iniciativas, como las que proponen un modelo mixto de mando policial y la que establece una reglamentación precisa para la actuación de las Fuerzas Armadas, hayan detenido su trámite y a estas alturas es poco probable que se discutan para su aprobación antes del 30 de abril, día en que termina el segundo periodo ordinario de sesiones del segundo año de ejercicio de la actual legislatura.

Para el caso específico de estas propuestas ya se habla de un periodo extraordinario a realizarse en los siguientes cuatro meses, por lo que –en tanto los grupos parlamentarios alcanzan acuerdos al respecto– otros temas de la agenda legislativa siguen en su etapa de análisis, elaboración de dictamen y cabildeo, y en ese proceso hay indicios de que muchos de ellos alcanzarán el visto bueno del pleno en las próximas dos semanas.

En ese caso, de revisión y posible aprobación, se encuentra el dictamen que hoy se discutirá, por segunda ocasión, en el pleno legislativo como una propuesta del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en el que se plantea que los delfinarios y los establecimientos en los que se exhiben mamíferos marinos, sean prohibidos.

La iniciativa, que reforma el cuarto párrafo del artículo 60 bis de la Ley General de Vida Silvestre, en materia de mamíferos marinos, busca limitar el daño a estas especies, que están en cautiverio, al establecer que los mamíferos marinos que viven en estas condiciones sean la última generación, pues al prohibir la reproducción en cautiverio se asegura que ni uno más llegará a esos lugares.

Al respecto, el coordinador de los diputados del PVEM, Jesús Sesma, nos informó que el objetivo de la iniciativa es impedir que un pequeño grupo de inversionistas siga lucrando económicamente con el sufrimiento y la muerte de los delfines, ya que en ese afán de verlos como una inversión se les utiliza para la diversión de los humanos, para sacarse fotos y, en términos llanos, para explotarlos, descuidando en todo momento su buen trato y cuidado.

El líder de los verdes nos comentó que en México hay 397 mamíferos marinos de diferentes especies, de las cuales el 81 por ciento son delfines, exhibiéndose en distintos establecimientos, por lo que la propuesta contempla ir en contra de los delfinarios y hacerlo paulatinamente, para que no sufran consecuencias colaterales, como el abandono y la muerte, como lamentablemente ocurrió con la prohibición de los animales en los circos.

Y para darnos una idea de lo que un delfín significa para un empresario, sólo hay que hacer cuentas a partir de que uno de esos ejemplares, en el mundo de la diversión acuática, puede dejar hasta 30 mil pesos diarios, por lo que al año estaríamos hablando de un monto aproximado de 130 millones dólares, cantidad que está repartida entre cinco empresarios del ramo turístico y a costa del confinamiento y sufrimiento de delfines y lobos marinos.

En cuanto a las posibles afectaciones al empleo y a la derrama económica en materia de turismo, en el primero representa apenas el .35 por ciento de los empleos en Quintana Roo (entidad donde se ubican el 80 por ciento de delfines en cautiverio) y menos del uno por ciento en el segundo.

La reforma en sí pretende ser muy diferente al tema de la prohibición de animales en circos, por lo que se habla de creación de santuarios y también de espacios donde dichas especies puedan seguir siendo útiles para fines de estudios científicos o bien para usos terapéuticos, como tratamientos de autismo, síndrome de Down, parálisis cerebral, entre otros padecimientos.

Por lo pronto, hoy los delfines formarán parte del debate y el análisis legislativo, al menos así lo han acordado en la Jucopo, habrá quorum a diferencia del pasado 6 de abril, cuando por dicho tema salieron diversas fracciones parlamentarias del pleno y tuvo que suspenderse la sesión; ojalá los legisladores no se avienten al agua sin saber nadar, porque una cosa es cierta, las especies marinas también merecen cuidado y respeto.

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