Opinión

Del verbo descarrilar

Con los graves sucesos que azotan Guerrero en las últimas semanas, aparecen voces y declaraciones que provocan más preocupación que alivio. No han faltado en estos días, desde el oscuro 26 de septiembre en que desaparecieron los estudiantes, editoriales y señalamientos que exigen airadamente la desaparición de poderes en el estado, la dimisión del gobernador Ángel Aguirre, la intervención total del gobierno federal con fuerzas militares y federales y muchas otras alternativas. Todo esto, sin que aparezcan los 43 estudiantes que, ahora sabemos, la Policía Municipal de Cocula entregó al crimen organizado.

Los restos de las fosas no correspondieron a ninguno de los estudiantes desaparecidos, lo que ciertamente no representa ningún alivio para ese gobierno debilitado e inoperante. Ahora díganos, gobernador, ¿de quiénes son esos restos humanos?, ¿qué otros crímenes, colectivos o masivos en su estado, ameritan el descubrimiento cada día o semana, de nuevas fosas con osamentas?.

Y luego, como en cascada, figuras políticas y partidistas declaran, deslindan, señalan o presentan iniciativas. ¿Se trata de un botín con miras a las elecciones de 2015?

Parece que hay más interesados en obtener beneficio político o electoral del tema, que encontrar un grupo multifactorial –como dicen los operadores políticos– de soluciones que permitan el retorno gradual de la paz y la tranquilidad a ese estado.

El gobernador sabía del alcalde Abarca y sus nexos indudables con el narco, “eran de dominio público” dijo en una entrevista. ¿Y usted dónde estaba, señor gobernador, que no alertó a nadie de tan evidentes conexiones según usted mismo?

El inolvidable René Bejarano afirma haber sostenido una conversación con el secretario de Gobernación para advertirle del señor Abarca y su aparente culpabilidad en un asesinato, pero no presentó prueba alguna, ni levantó un acta ante el Ministerio Público o denuncia. Hasta muchas semanas después se abrió una incipiente indagatoria en Chilpancingo en contra del señor Abarca.

Estamos ante una cadena de omisiones y torpezas, que hiladas y vistas en conjunto, son una expresión brutal de la impunidad y el encubrimiento político en México. Los partidos acusan a la PGR por no actuar, el procurador dice que el caso no le correspondía, el gobierno local está más que superado…… ¿y el presidente de la República?

En esta sugerente comedia de enredos, muchos parecen más preocupados en endilgar la culpa y responsabilidad a alguien más. “Yo nunca lo apoyé, fue un error del PRD al postularlo” dice Andrés Manuel desde Estados Unidos. El PRD pide disculpas por el presidente municipal prófugo al servicio del narco, el PAN pide cabezas y el retiro de poderes, el PRI observa el juego de pelota.

Parece haber personas interesadas en “descarrilar” al país me dijo un miembro del Congreso hace unos días. Personas concentradas en provocar caos, inestabilidad, violencia, permanente inseguridad que cuestionen de fondo la capacidad de gobierno de esta administración.

Nadie gana con un México inestable, ni siquiera los partidos que presumiblemente pudieran obtener algún beneficio con ello. Nadie gana con un México violento, inseguro, caótico, con turismo a la baja por una imagen de renovado desprestigio.

Nadie gana si el proyecto de transformación y de inversión poderosa a la economía, fracasa, se debilita o peor aún, se descarrila. Aquellos líderes o supuestos lidercillos de poca monta y de cortas miras, que calculan un gobierno en crisis y un presidente debilitado como instrumento de triunfo electoral, se equivocan gravemente.

La inestabilidad en un estado o varios, el incendio artificial de un movimiento estudiantil, el golpeteo político y partidista daña al país entero, a la ciudadanía, al comercio contraído y las empresas cerradas en Iguala y Chilpancingo. Primero México y después, la batalla electoral.

Twitter: @LKourchenko