Opinión

Del harto talento mexicano


 
 
Es algo que tenemos que cambiar en México: los mexicanos debemos creer y dar oportunidades al talento mexicano. No es posible que los extranjeros concedan mientras que los nacionales regatean y dudan de la innovación que consiguen sus compatriotas.
 
 
Es necesario cambiar la actitud de cerrarle la puerta a los proyectos innovadores mexicanos como en los que ahora trabaja la Pyme biotecnológica Microbiotecnología Aplicada Dos Ríos que hoy obtiene árboles en desiertos que nunca habían conocido esa vida o bien obtener una proteína de la excreta de reses y puercos.
 
 
Parece de cuento que esta empresa de investigadores mexicanos esté arbolando desiertos en Abudabi o en Egipto, que haya sembrado árboles en Dubai o en el desierto más extremo que tiene el mundo que se encuentra en Chile mientras que en México no se le concede una oportunidad para demostrar que puede convertir desiertos mexicanos en plantaciones de Olivo o bien alimentar a nuestro ganado con la proteína que se obtiene de su misma excreta.
 
 
Esta Pyme que conocimos en la Semana del Emprendedor es tan solo una de las 7 empresas que ahora están representadas en el Parque de Investigación e Innovación de Biotecnología que se encuentra en Durango, cerca de la zona del silencio.
 
 
Parque privado que es posible gracias a la presencia de particulares que se asociaron con el promotor de la iniciativa y director de este parque, Rafael Ríos. Proyecto que comprende cuatro mil hectáreas en donde están planeando recibir a 75 empresas todas ellas vinculadas con procesos de investigación en biotecnología.
 
 
Quieren contribuir a transformar con biotecnología a estados con climas extremos con dominancia áridos en donde pudieran convertir esos espacios en productivos y el ganado en ganado rico en proteínas.
 
 
Todo a partir de procesamientos de las excretas del ganado de donde obtienen tres productos fundamentalmente: el metano, CO2 y lodos. Estos últimos se procesan en granjas de lombriz donde se enriquecen con humus que posteriormente se aplica en invernaderos donde se cosechan hortalizas y plántulas para forestación.
 
 
Pero también tienen otro camino que derivan en la producción de proteína para ser consumida por los animales y que eventualmente pudiera también ser aprovechada por seres humanos.
 
 
Trabajan a partir de un desecho, la excreta de reses y puercos responsables a nivel global del 18% de la contaminación del ambiente con Co2.
 
 
Y estos mexicanos han demostrado que su proyecto es viable. En la reticencia hecha costumbre en México de cerrarle la puerta a los proyectos innovadores que surgen de México estos muchachos tuvieron que tocar la puerta al extranjero y las oportunidades se ofrecieron en Abudabi, en Egipto, en Dubai y en Chile, en el desierto más extremo existente en la tierra.
 
 
Ahí fueron con sus polímeros orgánicos ya certificados como tales por la FDA por cierto y en 18 meses. Para referencia estos mexicanos son los únicos en el mundo que obtienen esos polímeros con certificación orgánica.
 
 
Con ellos convirtieron una zona desértica en Egipto (2008-2009) de 55 hectáreas en una zona que pronto comenzará a explotar sembradíos de oliva para obtener aceite de olivo.
Reiteramos: Mexicana es la única empresa , EN EL MUNDO, que obtiene un polímero orgánico de la excreta de animal. El resto de estos polímeros vienen de procesos petroquímicos.
 
 
Por si el asunto fuera considerado 'cachirul' estos muchachos aceptaron, ante la ausencia de ofertas para trabajar en México, otra el reto que se les propuso en Abudabi a donde se les invitó a demostrar la viabilidad de este proyecto sobre una determinada superficie relativamente cercana a una zona de ríos.
 
 
Los beneficiados dudaron que los resultados obtenidos fueran solo derivados de filtraciones de un río cercano a la zona de sembradío y obligaron a los mexicanos a repetir el éxito pero sobre una superficie de 15 hectáreas divididas en cinco plantíos de 3 hectáreas cada uno pero 128 kilómetros distante de esa zona con presencia de agua corriente. Y lograron repetir el éxito.
 
 
También asumieron el reto en Atacama, en Chile, sobre las superficies más desérticas del planeta donde los mexicanos lograron hacer nacer los únicos árboles que haya conocido ese desierto en toda su historia de vida.
 
 
Pero los investigadores quieren aplicar su conocimiento sobre territorio mexicano; conseguir transformar desiertos en áreas productivas y conseguir que el ganado más desnutrido sea capaz de ser alimentado con la proteína que se obtiene del procesamiento de sus excretas.
 
 
Hacen el llamado a Durango, en donde se encuentran, en Chihuahua, Sinaloa y Baja California. Asumen el reto de transformar zonas áridas en zonas productivas, contribuir a la reducción de contaminación mediante el procesamiento de las excretas de puercos y reses y conseguir biocombustible grado cien al tiempo de obtener también la proteína para alimentar al ganado.
 
 
Esta empresa es acelerada por la iniciativa de TECHBA, esta experiencia nacida en México y que otros países han requerido conocer con la idea de replicarla en sus territorios.
 
 
El autor de esa columna se toma la libertad de publicar el correo de la Directora General de Techba, Haru Yamasaki para contactar a esta empresa; hyamasaki@fumec.org
 
 
De tin marín…
 
 
De las experiencias más productivas de la Semana del Emprendedor resultó el Campamento Emprendedor donde emprendedores sin importar la edad, encaminaron sus ideas de negocio o en proceso de nacimiento a la orientación de consultores.
 
 
Fue el ecosistema más visitado y por ello se determinó que esta experiencia será permanente en las instalaciones del INADEM en la capital y se habilitará un campamento itinerante que recorrerá ciudades de estados en donde sea solicitado y donde quienes lo requieran garanticen las instalaciones necesarias para su ejecución.
 
 
Todo indica que se dio en el clavo de un modelo que pudiera ser el más recomendable ahora para promover y encaminar la cultura emprendedora.