Opinión

Del dogma al pragmatismo fiscal


 
 
El pragmatismo fiscal se impuso sobre el dogma, casi de fe, del déficit presupuestario cero en las finanzas públicas.
 
 
En lugar de un equilibrio presupuestario, el Ejecutivo federal propuso un déficit de 0.4 por ciento del PIB en 2013 para evitar recortes en el gasto ante la reducción de los ingresos fiscales.
 
 
Se estima que al cierre de diciembre, los ingresos van a estar 65 mil millones de pesos por debajo de lo programado.
 
 
De ese tamaño es el boquete en las finanzas públicas a causa de la desaceleración económica y su impacto en la recaudación.
 
 
Anclaje hacendario
 
 
El hecho de incurrir en déficit forma parte de la propuesta del presidente Enrique Peña de aceleramiento de la economía, que incluye un estímulo contracíclico temporal.
 
 
La intención de su gobierno es no recortar el gasto ante la caída de los ingresos, propuesta que está anclada en la reforma hacendaria.
 
 
El déficit obviamente tendrá que financiarse con un mayor endeudamiento, sobre todo en el mercado nacional, y en menor medida en el externo.
 
 
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), para evitar que el déficit genere una percepción negativa en términos de la solvencia financiera del sector público, se tienen que fortalecer los ingresos.
 
 
Progresividad fiscal
 
 
Con ese fin, se propuso homologar el IVA en la frontera a la tasa general de 16 por ciento, eliminar algunas exenciones en ese impuesto y tratamientos especiales en el ISR, como el régimen de consolidación fiscal, así como acotar las deducciones personales a un tope de 47 mil 200 pesos anuales.
 
 
El argumento para acotarlas es que 10 por ciento de la población de mayores ingresos concentra 90 por ciento de las deducciones.
 
 
Además, se propuso un gravamen de 10 por ciento a las ganancias obtenidas por las personas físicas en la venta de acciones a través de la Bolsa Mexicana de Valores.
 
 
También está previsto un gravamen de 10 por ciento sobre los dividendos que distribuyan las empresas tanto públicas –es decir, listadas en Bolsa- como privadas.
 
 
Según funcionarios de la SHCP, la propuesta garantiza gravar una parte de los ingresos obtenidos por ambas vías por personas físicas y empresas.
 
 
Adicionalmente, se incrementará de 30 a 32 por ciento la tasa máxima del ISR para personas físicas con ingresos superiores a 500 mil pesos anuales. El impuesto aplicará sobre los ingresos que estén por arriba de ese nivel.
 
 
En opinión del subsecretario de Ingresos de la SHCP, Miguel Messmacher, la lógica de la iniciativa de reforma hacendaria es la progresividad del sistema fiscal para que pague más impuestos quien gana más.
 
 
Déficit “transitorio”
 
 
El Ejecutivo también propuso un déficit público de 1.5 por ciento del PIB en 2014 sin considerar la inversión de Pemex, a fin de estimular “decididamente” la economía.
 
 
Sin embargo, sería el déficit más elevado desde 1990. Y si se incluye la inversión de Pemex, se prevé un déficit de 3.5 por ciento del PIB, que sería el más alto desde 1989.
 
 
Esos déficits “transitorios” reconocen la desaceleración de la economía, admitió Peña el domingo al presentar su iniciativa de reforma hacendaria.
 
 
Para los años subsecuentes, la propuesta del presidente y su secretario de Hacienda, Luis Videgaray, incluye un déficit de 1 por ciento del PIB en 2015, uno de 0.5 por ciento en 2016 y regresar al equilibrio presupuestario en 2017.
 
 
Visión keynesiana
 
 
Actualmente, la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria permite incurrir en un déficit presupuestario si la economía pasa por un momento de debilidad.
 
 
En ese caso, el gobierno puede adoptar una política fiscal contracíclica en la parte baja del ciclo económico.
 
 
En la iniciativa de reforma hacendaria se propone que la regla sea estructural para que también se permita generar un ahorro en la parte alta del ciclo.
 
 
Por lo pronto, los críticos del gobierno ya advierten un regreso a las épocas de los elevados déficit y endeudamientos para justificar un impulso al crecimiento de la economía vía gasto.
 
 
Es la visión keynesiana de las cosas.
 
 
Twitter: @VictorPiz