Opinión

Del Congreso y algo más

07 septiembre 2017 5:0
 
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prd pan

Como legisladora presidí la Cámara de Diputados y fui miembro del Órgano de Gobierno de la Cámara de Diputados, por lo que me han consultado sobre una posible salida a la crisis por integración de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. No existe ni en la Ley Orgánica, ni en su Reglamento, una disposición que prevea este tipo de conflicto.

El Congreso es la arena de encuentro de los partidos políticos, ahí son parte de un gobierno y tienen una responsabilidad que deben asumir. Por décadas existió una mayoría parlamentaria que garantizó gobernabilidad al Ejecutivo. Han cambiado los tiempos, pero no se ha adecuado el marco jurídico. Se han intentado modificaciones, pero medidas que ponen orden, no necesariamente son del agrado de las fracciones parlamentarias. El rezago es conocido.

Cuando se introdujo la disposición de dos terceras partes del pleno para elegir Mesa Directiva, y no solo mayoría simple, la lógica era la misma que se utilizó para las reformas constitucionales, consistente en que por lo menos dos partidos fuertes tomasen las decisiones y no solo uno con apoyo de grupos menos representativos. Se partía de que este mecanismo favorecía acuerdos que daban gobernabilidad al pleno, pues en realidad el Presidente de la Mesa Directiva solo cuenta con autoridad moral para conducir las sesiones.

Hoy los partidos no asumen su responsabilidad. Lo grave es que lo hacen aún con pleno conocimiento de las consecuencias que su negativa tiene sobre la marcha del país. Si no se instala la Mesa Directiva no se pueden enviar los asuntos a las Comisiones para su desahogo. Aún cuando oficialía de partes reciba el 8 de septiembre el llamado paquete económico por parte del Ejecutivo Federal, no puede turnarse para su estudio y dictamen.

Esto generará presiones sobre la economía del país. El mensaje es negativo para los mercados y para efectos internacionales por el servicio de la deuda y desde luego, añade presiones a nuestros negociadores del TLCAN. Tomar a la Cámara de Diputados como rehén de un falso debate es vergonzoso. Ricardo Anaya aprobó el “pase automático” y quiere echar marcha atrás. Rectificar rumbo en política es válido si cambian las condiciones.

Lo que es francamente inaceptable es que alegue desconocimiento de lo que en su momento aprobó. Puede darse el caso de que algunos diputados no se enteren lo que votan, pero cuando coordinas una fracción, hay varios filtros previos que analizan los asuntos para tomar las decisiones, diputados responsables de comisiones y asesores. Es penoso este falaz argumento. Que quieran proponer a un candidato afín como Fiscal es válido. Lograr un acuerdo depende del perfil, de su seriedad, de su profesionalismo, de la posible confiabilidad en su desempeño. Eso requiere acuerdos, no confrontación.

Lo sucedido en el Senado durante la elección de su Mesa Directiva fue penoso. No por los resultados. La falta de acuerdos por tratar de imponer una decisión al resto de los grupos parlamentarios resultó en un rechazo generalizado. El PRI ya se había allanado a tener dos posiciones y cedió al PAN la Presidencia del Senado. El PAN propuso dos perfiles que han sido muy confrontadores, que se guían más por el interés partidista, por lo que fueron rechazadas las propuestas.

Lo que procedía era buscar otros perfiles que pudiesen transitar con el resto de los grupos parlamentarios. Pero el PAN decidió que como era una posición que les correspondía, ellos podían imponer su elección. Lógica contraria a la naturaleza de un órgano colegiado. No hubo reconsideración. Los acuerdos se tomaron con el resto de las fracciones, una parte de los senadores panistas, y el PAN quedó fuera de una negociación en la que no quiso participar.

Expulsar a los senadores panistas que votaron por Cordero hubiese sido una gran torpeza. Si bien existe disciplina partidista en las votaciones, nadie puede obligar a un legislador a acatar la línea partidista, pues una disposición así iría en contra de su función como representante popular. La alianza PRD-PAN-MC se hará extensiva al Congreso por razones obvias. Así pues la responsabilidad mayor recae sobre Ricardo Anaya y su estrategia. Una confrontación es siempre de costo elevado si el rehén es la nación. Debe prevalecer el interés general, no los partidistas.

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