Opinión

Del 'bullying' y la clase política

 
1
 

 

Diputados

Esta semana que concluye mañana ejemplifica, retrata, con singular coincidencia o con precipitada incompetencia, a una clase política incapaz de entender y conectar con la ciudadanía.

Si empezamos por Donceles y la patética Asamblea Legislativa de esta pobre ciudad, donde las fuerzas políticas –ambas de izquierda: PRD y Morena– hacen pataleta, se meten el pie una a la otra y paralizan la Asamblea. ¡Bravo! Ejemplo auténtico de madurez legislativa.

Si hacemos un recorrido por Reforma, en la flamante sede del Senado, cuyos números y presupuesto –¡como siempre!– no terminaron nunca por ser plenamente aclarados y transparentados por la anterior Legislatura, ahí reina el silencio de los panteones, los rostros hoscos y enojados por fuerzas políticas que no dialogan, no construyen acuerdo parlamentario; en suma, no trabajan. Ya sé, ya sé que los ilustres senadores dirán que sí trabajan, aunque no se vea en el Pleno, en la pospuesta de convocatoria para el titular de la FEPADE o en
–solamente– los 64 nombramientos que deben procesar, discutir, aprobar, sino en comisiones, en sus despachos privados a puerta cerrada. Les tenemos noticias: eso no sirve. Sirve aprobar lo urgente y pendiente, entregarle a la ciudadanía –que los colocó ahí para desempeñar con profesionalismo la representación popular– el trabajo hecho, el Estado funcionando, el Senado cumpliendo ejemplarmente sus funciones. Hoy, eso no es así, sino todo lo contrario.

Pero espere, no termina ahí. Si visitamos San Lázaro, la Cámara de Diputados, ese templo de la democracia mexicana, del respeto parlamentario, del trabajo serio y comprometido por la patria, encontramos a un grupo de ínclitas diputadas gritando insultos e improperios a sus contrapartes. No es que nos asustemos, ojo, pero en los tiempos del respeto a derechos y la equidad en que pretendemos vivir, la homofobia y la burla basada en preferencias sexuales puede ser no sólo de mal gusto y políticamente incorrecto, sino retrato fidedigno de vulgaridad e ignorancia. Luego, como fieles defensoras de la verdad, negaron haber dicho lo que dijeron. Ejemplar. Pero más aún, y escandaloso sin límite: se filtró una nota a finales de la semana pasada donde los señores diputados del PRI promovían un bono de fin de Legislatura superior a los 800 mil pesos por diputado. ¡Nada más! ¡Tome usted! Por el trabajo inquebrantable, el esfuerzo heroico que los diputados federales han prestado a México.

¿De verdad don Enrique Ochoa va a permitir que sus diputados se despachen con esa abultada cantidad de millones? ¡Justamente cuando el PRI fue el primero que aportó sus ingresos partidarios del último trimestre del año (cerca de 260 millones de pesos) para los damnificados por los sismos! Algo no corresponde aquí, ¿no le parece?

Para cerrar, es impreciso, todavía nos queda mañana y puede suceder lo que sea, aparece el presidente de la República en un evento de organizaciones civiles para escuchar el IndePol (Índice de Desarrollo Policíaco) que retrata la pobre condición en que se encuentran nuestras policías, y acusa a las ONG de bullying en contra de las instituciones del gobierno. ¿De verdad? ¿Es en serio? Se enojó el presidente de la República porque los señalamientos del estudio –que no de la opinión particular de ningún académico o activista– ofrecen una visión pobre, vulnerable, mal pagada y menos capacitada de los cuerpos policíacos.

Las organizaciones de la sociedad civil tienen como función señalar con precisión y objetividad las áreas en las que el gobierno falla, no cumple, se equivoca, donde se registran retrocesos en vida democrática, seguridad, equidad de género, defensa del medio ambiente y mil temas más. No son 'acosadoras' de ninguna institución; son puntuales observadoras y activistas en la mejora diaria de la vida pública. Pero al presidente le pareció que bulleaban y no se comprometían en un trabajo solidario.

Por si faltaran elementos, apareció ese mismo día en acto paralelo el secretario de Gobernación para afirmar –es en serio, escuche usted– que todo este problema de inseguridad se debía a que el gobierno de Calderón “había hecho una apología del delito”.

Una vez más, la culpa la tiene el anterior, no lo que no se ha podido hacer –según lo prometido– en cinco años de ejercicio de gobierno. Inaudito.

Llegan los partidos políticos y los funcionarios del gobierno con un grave desgaste al último año de gestión. Han sentado las bases para unas elecciones no sólo competidas, sino ofensivas y llenas de insultos –vea usted a las diputadas. Llegan además, lo exhiben constantemente, 'ofendidos', 'dolidos', porque la sociedad en general no ha sido capaz de reconocer su entrega, su esfuerzo, su trabajo constante y permanente.

Pues en materia de seguridad, señores, ha sido un fracaso estrepitoso, un desastre. No sólo porque los números e indicadores de delitos a nivel nacional así lo señalan, sino porque ustedes prometieron otra cosa, acusaron de inexperiencia y errores de estrategia a la anterior administración ¿Y miren ustedes cómo estamos? El IndePol es elocuente: las fuerzas policíacas son incapaces de hacer su trabajo, carecen del entrenamiento, del presupuesto, del equipamiento, del protocolo. Y luego se escandalizan de que el hampa y el crimen los recluta.

Tenemos una clase política irresponsable –legisladores, secretarios, partidos– que en la lucha por el poder patean con indignante soberbia sus obligaciones primarias. Merecerían no ser electos nunca jamás a un solo cargo de representación, ni ostentar cargo público alguno.

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Independientes
Desconfianza
Lo bueno cuenta