Opinión

Del amor a las finanzas

Perdón por la irreverencia de hablar de finanzas en el día del amor y la amistad, pero es que siempre se asocia la racionalidad económica como un disuasivo para enfrentar la responsabilidad del matrimonio y no necesariamente es cierto.

El tema deriva de un cuestionamiento frecuente de que ante un entorno de crisis podría resultar inconveniente casarse. Al respecto hay un hecho contundente, la edad para contraer nupcias se ha elevado y el número de hijos por familia ha bajado, lo cual en ambos casos tiene seguramente un componente vinculado con el dinero.

El enamoramiento es parte esencial en esta resolución; sin embargo, está lejos de ser irracional y, al contrario, es conveniente pensarlo bien para alcanzar una relación exitosa y permanente. La familia es el núcleo social, económico y político que le da sustento a una nación y es indispensable construirla con responsabilidad, pues también es de todos sabido que el índice de divorcios ha aumentado y el factor financiero es una razón de peso.

La decisión de formar una familia tiene que ver con las expectativas y su postergación es posible en la medida en que se estime una mayor solvencia en el futuro. Si no se vislumbra esta opción, los jóvenes pierden el incentivo de esperar y se casan de inmediato.

Al ser una resolución emocional, la vorágine de gastos derivados de los preparativos pueden ser excesivos y la hora de la verdad llega después de la luna de miel, cuando se sabe cuánto quedó para empezar toda una vida juntos.

Y si bien se dice que el amor todo lo vence, en la realidad esta aseveración tiene sus bemoles y la problemática económica dispara otro tipo de comportamientos en la pareja que terminan en amargas discusiones.

Es importante entrar al terreno de una visión de largo plazo y además de disfrutar la emoción del momento, pensar en las grandes preguntas que son inherentes a cualquier inicio de relación.

Es fundamental que como matrimonio se tenga una idea de las erogaciones de la casa y de la capacidad para realizarlas. Obviamente, tener claro la disponibilidad de los ingresos, como por ejemplo si ambos aportan y cómo se administrarán los recursos del hogar

Hacer planes es muy sano porque obliga a llevar a cabo un ejercicio de planeación de largo plazo, aun cuando en un lapso corto sea imposible alcanzarlos, como podría ser la futura compra de una casa; cuántos hijos se desean; o qué educación se les desea dar, entre muchas otras cosas. Ello obliga a pensar en los requerimientos de ahorro para alcanzar las metas.

Es aconsejable hacer un presupuesto básico de ingresos y gastos para conocer la holgura o aprietos que tendrán a la hora de administrar el hogar; sobre todo si las entradas son variables. Quien piense en la “frialdad” de esta toma de decisión, bien puede tener como contrapeso que la realidad finalmente arribará y es mejor estar preparados para enfrentarla.

Por el contrario, es factible encontrarse que la pareja sabe perfectamente de su capacidad para iniciar con esta bella y apasionante aventura, “que lo pensaron y por eso se casan”.

De seguimiento….

El Banco de México dio a conocer la inflación anual del mes de enero, situándose en 4.48 por ciento en forma anual. Con todo y que esperan una reducción, hay analistas que estiman se mantenga alta y alcance a superar el 5 por ciento.

Si se confirma esta tendencia a la alza en los precios, es muy probable que las autoridades monetarias reviertan la caída en las tasa de interés.

En otro orden de ideas, también dieron a conocer recientemente la información de tarjetas de crédito con cifras a junio de 2013 en donde la tasa promedio de sistema se sitúa en 24.1 por ciento, menor en más de cinco puntos porcentuales a la registrada en junio de 2009 cuando se empezaron a construir estas estadísticas.

Aun cuando ha bajado el costo del crédito al consumo, éste se mantiene a niveles demasiado altos, considerando las tasas a las cuales captan los bancos. El margen de intermediación es excesivamente alto.