Opinión

Degradación política

 
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Una semana después de sacarle 'tarjeta roja' al PSD y declararse independiente, reapareció el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco.

Gana por seis puntos porcentuales, pero con menos de 30 por ciento del voto. Al día siguiente de la jornada electoral terminó en el hospital por “una gastritis no cuidada, después de 45 días de andar en campaña”, según fuentes del partido que lo postuló. Otros dijeron que en realidad fue por una larga juerga de festejo. Al ser dado de alta se casó, se fue de luna de miel y reapareció más de dos meses después para tener su primera reunión de cabildo a fines de agosto. Su primera propuesta de gobierno fue sumamente controvertida: eliminar el Mando Único de policías en Morelos, programa que presentaba buenos resultados.

Cuauhtémoc Blanco se beneficia del hartazgo de los votantes con los partidos y los políticos. Futbolista famoso, en 2006 le dijo a Denise Maerker que había muchos que le tenían envidia porque les gustaría estar en su situación y, además, quizá se consideraba un modelo para los demás: “hay muchísima gente que me quiere, pero la gente también que me odia a la mejor y reconoce mi trabajo”.

Pero hoy parece un político corrupto más. Peor aún: demuestra que la distinción entre la sociedad buena e impoluta y los políticos malos y corruptos es ficticia. Cualquier persona colocada en posición de robar y corromperse, aun sea una figura pública 'ejemplar y popular' como Blanco, es capaz de reproducir los mismos pecados que los políticos tradicionales.

De acuerdo a un reportaje transmitido en el noticiario de Denise Maerker, Blanco habría recibido siete millones de pesos para ser candidato del Partido Social Demócrata (PSD) para la alcaldía de Cuernavaca. El personaje recibió pagos para ejercer un derecho político a ser votado, a cambio de un servicio que contemplaba horarios, autógrafos, fotos, “ser cordial y carismático con las personas”, y hasta “saludar a la gente de mano y besos a las mujeres”.

El suceso es tan novedoso (como infame y degradante) que no queda claro si constituye una violación a la normatividad electoral. Aunque se trata de dinero de fuentes privadas y desconocidas, no se usó para fondear directamente una campaña política ni tampoco para financiar al partido, sino para pagar a un famoso para que sea candidato y así salvar a un partido local que estaba a punto de perder el registro.

El INE ha iniciado una investigación. Hace un par de días se reportó que todos los particulares involucrados y los líderes del PSD habían sido citados para entregar todos los documentos relacionados con los pagos mencionados. De acuerdo a información confirmada por Roberto Yáñez, se les pidió entregar, además del contrato detallado supuestamente firmado por Blanco, aquellos comprobantes de la modalidad, forma y monto de pago realizado al futbolista.

Lo penoso del asunto es que quien acusa a Blanco de corromperse es justamente quien lo corrompió. Nada de lo anterior se habría conocido si Blanco y los hermanos Yáñez –dueños del partido político– no se hubieran peleado. Roberto Carlos, exsecretario del Ayuntamiento de Cuernavaca y amigo de los Yáñez, se queja de que Blanco sólo quería enriquecerse: “cuando Cuauhtémoc Blanco se hace candidato, pues no es por buena persona o porque quiere incursionar en la política. Es simple y sencillamente porque tiene un beneficio económico”. Pero Yáñez sólo quería mantener el registro de su partido al precio que fuera: “nosotros lo firmamos porque era la única opción en la que podíamos tener a este candidato contento”.

Así de sincero, así de cínico.

Adenda: El affaire de la visita de Trump a México es uno de los sucesos más graves e incluso degradantes de la vida pública en los últimos años. Siendo una buena intención, la ejecución fue pésima y se ha convertido en un grave error político. Creo que todo se ha dicho del tema y por ello preferí escoger para esta columna otra degradación de la vida pública.

Twitter: @LCUgalde

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