Opinión

Deflación en Europa, la vimos venir

Algunas personas repentinamente están entrando en pánico por informes recientes de que la Eurozona está oficialmente en deflación. Pero el pánico repentino es la reacción equivocada; deberían haber entrado en pánico gradualmente durante un periodo prolongado. De hecho, la noticia no es peor de lo que hemos estado viendo desde hace un tiempo.

La clave es no ver la cifra general, sino mantener la vista en lo subyacente.

La inflación subyacente (como el multiplicador keynesiano) es uno de esos conceptos tan ridiculizados (¡Vamos! ¡Están midiendo la inflación sin la inflación!) al que, de hecho, le ha ido extremadamente bien en los últimos años. En los años 2010-11, cuando el aumento en el precio del petróleo estaba haciendo crecer las cifras de inflación general, yo y muchos otros recibimos numerosos comentarios hostiles por afirmar que realmente no había un aumento en la inflación real.

Pero la inflación subyacente, que se mide sacando del índice de precios a los alimentos y la energía, efectivamente ha sido una guía más confiable que la inflación general, la cual fluctúa ampliamente.

Esto ha sido así tanto en Europa como en Estados Unidos. Y la inflación subyacente básicamente no ha cambiado en el nuevo informe. Ha estado en una prolongada caída y está muy por debajo de la meta del Banco Central Europeo (BCE) que en sí misma es muy baja.

La misma lógica que me hizo ignorar el aumento transitorio de la inflación cuando el petróleo estaba subiendo dice que hay que ignorar la caída cuando el petróleo está bajando. No diría que no hay que entrar en pánico; la gente debería estar entrando en pánico por Europa. Pero hay que mantenerse firme, ¿ok?

Twitter: @NYTimeskrugman