Opinión

¿Defensores oficiosos?


Dicen los sabios consejos de las tías que a explicación no pedida, culpabilidad manifiesta.

Y esto viene a cuento porque cada vez que se habla de que Ángel Aguirre y otros personajes de renombre como Lázaro Mazón o el propio Andrés Manuel López Obrador declaren ante autoridades federales para decir lo que saben sobre los malosos y expliquen sus lazos afectivos o políticos, siempre sale alguien a decir que no tienen vela en el entierro.

Los políticos saben de sobra que meterse en la lumbre sólo les puede dejar dos cosas: o salen quemados o tiznados.

Pero eso parece que no lo ve así el senador del PRD, Sofío Ramírez, quien hace unas semanas aseguró que metía las manos al fuego por Lázaro Mazón, quien fue dos veces alcalde de Iguala y que, según sus propios dichos, no sabía nada de las actividades de José Luis Abarca y menos de la esposa, a los que ayer finalmente les echaron el guante.

En una entrevista banquetera y sin que nadie le preguntara, el legislador dijo que Ángel Aguirre “no tiene vinculación con José Luis Abarca, más que la relación institucional”. Vaya, vaya. Claro que eso tendría que decirlo Aguirre a las autoridades de manera directa y no a través de terceros. Porque hasta uno piensa que hay gatito encerrado.

Ilusiones rotas

En Michoacán, los aspirantes panistas a la gubernatura andan desatados. Tanto que Ricardo Anaya les dio un ‘estate quieto’ y dijo algo así como que el PAN no será como una estación de complacencias como para ponerles la pieza que quieran bailar.

Esto es significativo porque Luisa María Calderón está segura que merece ir a una segunda competencia sin considerar que hay otros tiradores como Salvador Vega, quien –dicen– no canta mal las rancheras. Pero también está Marko Cortés, muy cercano a Gustavo Madero y quien tiene un voto de peso en esas decisiones. En menos de cuatro semanas se romperán muchas ilusiones. Ya se verá.