Opinión

5 defectos que Peña
no puede corregir
con el Informe

Cuando hoy a las 12 del día el presidente Enrique Peña brinde su mensaje con motivo de su II Informe de Gobierno, muchos empresarios convocados a Palacio Nacional habrán comentado que el siguiente tramo de gobierno corresponde a la ejecución de las reformas y a la instrumentación de las políticas públicas para hacer crecer al país.

Pero este repetitivo argumento que hemos escuchado en las últimas semanas, en el sentido de que llegó la hora de ejecutar, ha tenido un destinatario equivocado de parte de quienes lo emiten, notoriamente los empresarios, que piensan que el presidente es responsable de lo que sigue, cuando no es así. Me explico: ya no corresponde al Ejecutivo materializar el crecimiento derivado de las reformas estructurales. Por el contrario, la tarea ahora corresponde a los empresarios, con nombre y apellido, que tienen el terreno parejo para competir en sectores donde antes no podían.

Sería un gravísimo error asumir que entre este último tramo de 2014 y finales de 2018 el crecimiento económico y el desarrollo estarán definidos por la forma en la que el Ejecutivo instrumente las reformas. Sería asimismo grave creer que los “pilares” del futuro del país son el IFT, el Cenace, la Cofece, el Cenagas o el Fondo Mexicano del Petróleo. ¿Por qué gravísimo? Porque estaríamos partiendo de la premisa equivocada, creyendo que es el gobierno quien genera el crecimiento económico, cuando en realidad se trata sólo de un regulador que idealmente tiene que ser poco estorboso para la industria.

Los empresarios mexicanos tienen muchos defectos, entre ellos: (1) son timoratos en sus planes de expansión y arriesgan con demasiada cautela; (2) no invierten en investigación y desarrollo; (3) son reactivos a la regulación; (4) participan mediocremente de la vida pública; (5) atribuyen cualidades milagrosas a las instituciones del gobierno cuando sus industrias van mal, y (6) piensan que alguien más tiene que hacer cambiar el país. El presidente Enrique Peña no puede cambiar esta realidad por más elocuente que sea su discurso este mediodía.

No nos sorprendamos si en cuatro años, por ejemplo, la fotografía energética de México está dominada por 20 o 30 empresas como BP, Chevron, Exxon o PetroChina, y no por mexicanos. Estas empresas tienen no sólo dinero (lo que muchos empresarios mexicanos también), sino equipos completos de ejecutivos que hacen planificación estratégica del más alto nivel, algo que aquí es poco común.

Ojalá el presidente aproveche al menos una mención durante su mensaje para pintar la raya y devolver a la ciudadanía, a la sociedad civil y al empresariado la enorme responsabilidad que le toca a partir de ahora: la de crear riqueza.

Twitter: @SOYCarlosMota