Opinión

Declaración de Antigua: La educación es tarea de todas y todos

 
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 [A nivel escolar 4 de cada 10 alumnos, de 6 a 12 años, han sufrido agresión física de un compañero: CNDH. / Cuartoscuro]  

Por David Calderón.

Del 10 al 12 de octubre, Mexicanos Primero participó en el VI encuentro de REDUCA, para discutir sobre el tema de la permanencia escolar en la región. REDUCA es la red integrada por 14 organizaciones de la sociedad civil de otros tantos países, desde la Patagonia hasta el Río Bravo, y cuyo objetivo es incidir en las políticas públicas en América Latina para defender el derecho a la educación de niñas, niños y jóvenes de manera que logren trayectorias completas y exitosas. De dicho encuentro surgió la siguiente Declaración, que ratificamos como representantes de REDUCA en México y con la que se fortalece el trabajo de las organizaciones que nos acompañan en esta labor.

“…Expresamos:

1. Que refrendamos y renovamos nuestra convicción de que la educación es tarea de todas y todos, que nos compromete a los gobiernos como garantes y a la sociedad como corresponsable por ser un derecho humano fundamental del máximo alcance y relevancia. La construcción de sociedades más justas y equitativas pasa por garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes cuenten con las condiciones para lograr trayectorias completas y exitosas, dejando atrás las situaciones de exclusión, expulsión y abandono que todavía afectan a buena parte de ellas y ellos.

2. Que la exclusión educativa tiene condicionamientos sociales y económicos, ligados con la deteriorada calidad de vida e ingreso, la equidad aún no resuelta y la exclusión social, cultural y educativa de las familias de origen. De esta manera la escuela, dejada a sus propias fuerzas, no tiene la posibilidad de detectar oportunamente ni de revertir el alejamiento y las trayectorias truncadas; por tanto, es crucial desarrollar estrategias de activación ciudadana para contribuir a las soluciones.

3. Que, aunado a lo anterior, y a veces con más peso en la decisión de alejarse de la escuela por parte de los estudiantes de mayor edad, cuenta el cálculo de que sólo más años de escolaridad no bastan para brindar mejores oportunidades de acceso a la educación superior, empleo digno o ingreso suficiente. Esto debido a la irrelevancia de los contenidos; al autoritarismo y la baja interactividad de las prácticas docentes; a las lagunas de comprensión y competencias que se arrastran de ciclos anteriores; a los ambientes de aprendizaje hostiles, precarios o inadecuados; a la presión negativa de los pares, el embarazo no planeado, las múltiples formas de violencia y exclusión dentro de las instituciones escolares, la violencia en las calles y vecindarios aledaños a las escuelas, entre otros flagelos.

4. Que está en nuestras manos exigir información confiable y detallada sobre la situación de la educación y en particular sobre las trayectorias completas y exitosas de los estudiantes; colaborar para identificar cuando las becas o transferencias son alternativas adecuadas, o si las políticas educativas cuentan con estrategias y recursos para la inclusión de todas las poblaciones, teniendo en cuenta su contexto, con propuestas pedagógicas y didácticas que pongan a los estudiantes en situaciones más lúdicas, activas y expresivas, y conformación de ambientes donde se sientan bienvenidos, escuchados y valorados, además de formados centralmente en aprender a ser y a aprender, más que saturados de contenidos, tareas abstractas y repeticiones inútiles y alejadas de la vida cotidiana y sus retos.

5. Que seguiremos identificando y buscando que se reconozcan y escalen las prácticas innovadoras que favorecen la permanencia y el aprendizaje de las y los estudiantes, porque llenan de sentido la tarea educativa y permiten el ingreso oportuno, una trayectoria escolar sin tropiezos, el egreso puntual de los ciclos previstos y todo ello con los aprendizajes suficientes y con altas expectativas cumplidas sobre lo que los mismos alumnos encuentran intrigante, retador y disfrutable.

6. Que reiteramos el carácter fundamental de los docentes como agentes del éxito educativo, bien formados desde su arranque en la profesión y con aprendizaje continuo de calidad a lo largo de su trayectoria, con condiciones de trabajo, con carreras atrayentes y competitivas con respecto de las de otros profesionales con formación en nivel equivalente, pues son ellas y ellos –como maestros y mentores de niñas, niños y jóvenes- quienes más inmediatamente pueden identificar las situaciones de riesgo para la expulsión y el abandono, y con el apoyo debido, generar las relaciones de aprendizaje y confianza que consolidan la permanencia. REDUCA reitera su aprecio y reconocimiento a maestras y maestros de América Latina y el Caribe, y seguirá propiciando -a nivel nacional y en la región- que se refuerce desde las instancias oficiales y ciudadanas el apoyo, la exigencia y el acompañamiento a su vida profesional.

7. Que reconocemos el rol del liderazgo escolar –en la persona de los directores y rectores escolares- como factor imprescindible para el cumplimiento del derecho a aprender de los niños, niñas y jóvenes de la región. Destacamos la importancia, y la voluntad de los miembros de la Red para colaborar, documentar, exigir y proponer alternativas para contar con información confiable sobre los líderes escolares. Nos proponemos -en cada uno de nuestros países y también desde la identidad compartida- favorecer la colaboración intersectorial para el ajuste y evaluación de la oferta, impulsar propuestas de perfil y estándares de desempeño para líderes que conduzcan al aprendizaje incluyente y de calidad, sus capacidades socioemocionales, el liderazgo distribuido, la transparencia y rendición de cuentas a la comunidad escolar y a la sociedad en general, el aprendizaje profesional apoyado por diversos actores, pero sobre todo concentrado en la comunidad de práctica de los directores mismos.

8. Que, en el fortalecimiento de nuestra voz y participación en la búsqueda de soluciones educativas para la región, la Red en 2017 entra en la tercera etapa de su presencia pública, para lo cual reajustará su gobernanza y se concentrará en acciones de incidencia y comunicación para los temas de Desarrollo Integral en la Primera Infancia, Formación Docente y Directiva e Inclusión y Permanencia, siempre con el acento en el uso transparente y eficiente de los recursos públicos, así como en la concientización y movilización de las familias, las comunidades y la sociedad en extenso a favor de mejores resultados en la defensa y promoción del derecho a aprender de la generación joven en todos nuestros países.”

La Declaración de Antigua, emitida en dicha ciudad de Guatemala, en el significativo día 12 de octubre, es un pronunciamiento desde el ámbito ciudadano, en cual nos comprometemos a cambiar la percepción social sobre este reto –pues ni es algo inevitable, ni se resuelve solo con becas y con transferencias monetarias- y a exigir y colaborar con los gobiernos de nuestros países para que se reconozca que la mal llamada “deserción” tiene una estrecha relación con la irrelevancia del sistema y de la institución escolar. Esta enorme discrepancia –en todos nuestros países, en promedio, más de la mitad de cada generación se alejó o fue expulsada de la escuela para los 15 años cumplidos- nos convoca a todos para transformar sistema y escuelas en instancias de crecimiento gozoso y de exigencia para la vida. Si queremos a todas y todos en la escuela, la tarea es de todas y todos; pongamos manos –y corazones- a la obra.

El autor es secretario general de REDUCA y director general de Mexicanos Primero.

Twitter:@DavidResortera

www.mexicanosprimero.org

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