Opinión

Decidir

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[Arturo Monroy]  Pese al vaivén de mercados, el país sigue atractivo para invertir: analistas. 

Si usted ha tenido la paciencia de ver las entregas de esta semana, seguramente ya se habrá preocupado. De acuerdo con las estimaciones, muy gruesas, que hemos hecho, será necesario incrementar significativamente el gasto del gobierno en los próximos años para poder cubrir obligaciones que le hemos dado.

Le decía que para 2025 requerimos incrementar el gasto en cuestión social (salud, seguridad social y educación) en al menos diez puntos del PIB, y seguridad y justicia en tres puntos más. Le agregué otros dos puntos para invertir en infraestructura, que no son gran cosa, pero me parece que serán necesarios. En total, 15 puntos en diez años. Cada punto del PIB son hoy 180 mil millones de pesos, más o menos 12 mil millones de dólares (a 15 pesos por dólar, considerando la posible trayectoria de esos diez años).

Con el tipo de reformas fiscales que hemos intentado, necesitamos como dos por año para llegar a esa meta. Y esa meta no es nada excepcional. El gasto programable actual del gobierno es de 21 por ciento del PIB, y lo llevaríamos a 36 por ciento. Si le sumamos el no programable, son cinco puntos más (dos de costo de financiamiento, que crecerá cuando suban las tasas de interés, y tres de participaciones a entidades federativas). Aun así, estaríamos hablando de un gasto total de poco más de 40 por ciento del PIB, que es lo que gastan los países miembros de la OCDE con gobierno más pequeño.

Pero si la reforma fiscal de 2013 causó tantas quejas, imagine multiplicarla por 15. Y aunque no se requiere mayoría calificada en el Congreso para este tipo de reformas, es difícil que un solo partido quiera cargar el costo de elevar impuestos, de forma que habría que construir una alianza para ello, que en la segunda mitad del sexenio se ve muy difícil. Pero sin un incremento en ingresos, el resultado será endeudamiento, como ha ocurrido desde 2009. De entonces a este año, habremos acumulado 20 por ciento del PIB en deuda, que frente a lo que ocurre en el mundo, no parece tan grave, pero que para nosotros sí ya empieza a convertirse en una amenaza.

Creo que no quedaré muy lejos de la realidad si pronostico un incremento en deuda de diez puntos del PIB en lo que resta del sexenio. Y para el siguiente, se requerirían al menos 30 puntos más, que ya no sé si estarán disponibles. Así que no queda más remedio que empezar a discutir seriamente el asunto fiscal. Si vamos a querer que se cumplan las obligaciones del gobierno, necesitamos obtener 15 puntos más en diez años. Si no queremos pagar esos 15 puntos más, entonces tenemos que reducir las obligaciones del gobierno, o bien aceptar un mayor deterioro en la calidad de sus servicios. Sí, más todavía.

Muchas personas hablan del gobierno como si fuese un ente ajeno, con personas de otro mundo y recursos ilimitados. Otros lo imaginan como un organismo voraz que destruye la riqueza privada. Pero el gobierno no es otra cosa que un instrumento que la sociedad ha tenido que construir para facilitar la convivencia y la paz, y al que durante el siglo pasado se le fueron acumulando obligaciones: educación para todos, salud para todos, pensiones. Yo creo que le pedimos demasiado, sobre todo si no queremos pagarlo. Pero ése es otro tema. Ahora lo que hay que hacer es decidir si vamos a querer pagar impuestos, reducir derechos, o aguantar más deterioro. Usted diga.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

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