Opinión

Decidir para resolver

   
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Pemex

Muchas personas se preguntan adónde se fue el dinero que quedamos a deber. De diciembre de 2012 al cierre de este año la deuda del sector público federal pasará de 5.3 a 9.2 billones de pesos, es decir, crecerá en casi 3.9 billones. Y eso es mucho dinero. De hecho, más o menos alcanza para el presupuesto de un año, lo que quiere decir que en cada uno de los cuatro años pasados nos endeudamos en el equivalente a una cuarta parte del Presupuesto.

Ya hemos comentado que los gobiernos estatales se han llevado más dinero (y quién sabe qué le haya ocurrido), y también sabemos que han crecido las pensiones, entre otras cosas. Pero eso no explica ese monto tan elevado. Le doy hoy un dato interesante: 60 por ciento de esa deuda tiene que ver con el petróleo.

Por un lado, la caída de precios sumada a la menor producción de petróleo han reducido los ingresos esperados del gobierno. Como sabe, por cada barril que saca Pemex tiene que pagar al gobierno una parte considerable, como regalías por el uso de un bien de la nación. Cada año, Pemex entregaba 800 mil millones de pesos por ese concepto al gobierno federal. En los últimos dos años la cifra se ha reducido significativamente: 400 mil millones en 2015 y 260 mil en este año.

'Perdimos' 960 mil millones de pesos, sin considerar la depreciación del peso. Si la incluimos, habría que sumar otros 150 mil millones.

Pero es mucho más importante la increíble administración de Pemex.
Aun en años de buenos precios, como 2013 y 2014, Pemex perdía dinero. Más o menos 200 mil millones en cada uno de esos años, que crecieron a 500 mil millones en 2015 y 2016. Es decir, perdimos 1.4 billones, si suponemos que Pemex debía cerrar en ceros. No hay empresa petrolera que termine sin utilidades, pero seamos flexibles. Si suma, más o menos 2.5 billones perdidos en Pemex en el transcurso de cuatro años. Poco más de 60 por ciento del endeudamiento de este gobierno.

Estas cuentas no buscan reducir las críticas al gobierno federal, o al anterior secretario de Hacienda, sino mostrar que el problema que tenemos enfrente, una deuda creciente, tiene una solución relativamente simple. La mitad del endeudamiento proviene de la pérdida de Pemex, que es de mil 500 millones de pesos diarios (sin contar el tema del precio o de la producción, simple pérdida). Puesto que el dinero que recibe el gobierno de Pemex viene fundamentalmente de la extracción de crudo, que es un gran negocio, esa parte hay que cuidarla. Por la manera extraña en que Pemex lleva sus cuentas (que ahora se ha complicado más con la transición a la nueva estructura), no me queda claro si incluso extracción pierde dinero, pero si es así, es muy poco. Todo lo demás hay que liquidarlo, venderlo, cerrarlo o lo que sea.

Todos los pozos petroleros de Pemex seguirán siendo propiedad de esa empresa, y el petróleo seguirá siendo de la nación, y por eso Pemex nos seguirá pagando. Pero las refinerías, petroquímicas, ductos, almacenes, y todos los privilegios de petroleros, desde los hospitales hasta los campos deportivos, deben liquidarse. Los primeros, a empresas que puedan aprovecharlos para producir; los segundos, al sindicato a cuenta de los pasivos laborales.

Repito la cifra, para que no haya duda: Pemex está perdiendo mil 500 millones de pesos al día. Un millón de pesos a cada minuto. En el tiempo en que usted ha leído estas líneas, perdimos un par de millones más.

En lo que usted duerme, 500 millones. Cierren eso. Ya.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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