Opinión

Decepción en puerta, el PIB del primer trimestre

Me dice Ernesto O’Farrill, de Bursamétrica, que en sus análisis ya tuvieron que recalcular el impacto que tendrán tanto el precio bajo del petróleo como el dólar caro en el desempeño de la economía nacional. Es algo que empieza a ponderarse fuertemente. En resumidas cuentas lo que empieza a asomar la cabeza es un escenario en el que el crecimiento del Producto Interno Bruto para este año podría estar en un rango desde 2.2 y hasta 2.7 por ciento. O sea, otra vez tendríamos un crecimiento mediocre en México durante 2015.

O’Farrill no es el único que inició este año mirando con duda lo que sería el patético desempeño de la economía nacional que se avecina. En el IDIC también hay preocupación, y el problema es que ya desde el primer trimestre estaríamos observando la manifestación de una economía débil. El Banco BASE también pronosticó debilidad para la economía nacional, con un crecimiento estimado de 1.8 por ciento para 2015.

Mal. Desde el primer trimestre no creceríamos a una tasa anualizada mayor a 2.0 por ciento.

Este es el conjuro o la maldición de la economía mexicana que se hace presente de manera recurrente en los últimos años, y tiene un proceso de tres etapas: la primera, en la que durante el último trimestre del año previo se afirma que todo está listo para que a partir de enero despegue la economía; la segunda, que incluye una disonancia de unas cuantas semanas para tratar de comprender por qué no arrancan los motores económicos; y la tercera, ya entrado el año, en la que aparecen estimaciones fallidas, correcciones a pronósticos, lamentos, y caída en cuenta -como balde de agua fría- de la cruel realidad por la que no crecemos nunca con vigor. Estamos en la segunda etapa.

El concepto culpable que estará alimentando los análisis en los medios será el del mercado interno. Hace ocho meses era la “letra chiquita” de las reformas secundarias, que estaban por ser aprobadas en energía. Tres meses después el concepto que explicaba nuestros problemas era la “ejecución”; y ahora, que está en marcha la Ronda 1 y muchas de las nuevas reformas aprobadas, ya hay nuevo concepto: el mercado interno. Las variables internacionales serán leña adicional para este fuego (precio del petróleo, dólar caro, Europa en deflación, Grecia…)

Habrá que ver si las propuestas que en estos días anuncie Gerardo Gutiérrez Candiani del CCE en conjunto con la Secretaría de Hacienda detonan un mayor crecimiento. Pero no está fácil observar que devolviendo la deducibilidad a las inversiones y a las contrataciones de personal brinquemos espontáneamente a crecimientos de 4.0 o 5.0 por ciento a partir de este año, como muchos pensaron que ocurriría al votar por Enrique Peña Nieto.

Twitter: @SOYCarlosMota