Opinión

'Debriefing', el hábito militar a replicar en la empresa

 
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F 15. (elaviadorsv.net)

“Las grandes compañías se construyen alrededor de una extraordinaria ejecución de los individuos… y tal ejecución no es otra cosa que la habilidad de una persona para realizar su tarea, de la forma en que fue prevista, sin errores repetitivos” reflexionaba James D. Murphy, autor del libro "Flawless Execution", en una ilustrativa conversación en sus oficinas de Afterburner Inc., en Altanta.

Y es que tras una intensa carrera en la Fuerza Aérea de Estados Unidos como piloto élite de aviones de combate supersónicos F-15, este autor y ahora empresario está dedicado a fortalecer las habilidades de las empresas para ejecutar su misión de manera impecable con un modelo que fortalece plataforma, procesos y propósitos. No es sorpresivo advertir rápido que su filosofía se sostiene en la premisa de que “las organizaciones requieren liderazgos y los individuos necesitan misiones y tareas (claras)”.

Con una terminología contagiosa, Murphy no sólo abunda en la necesidad de planear (plan), preparar (brief) y ejecutar (execute), sino que propone instituir el hábito del debriefing (no me animo a traducir el término) en la operación ordinaria de una compañía. Lo incorpora como un mecanismo para afinar la efectividad de la organización en cada misión o proyecto relevante.

Sea por un acierto indiscutible o resulte por un error aparentemente inexplicable, sólo a base de desmenuzar a posteriori cómo pasó lo que pasó, qué explica el resultado, qué se tuvo en control y qué no, así como qué factores externos contribuyeron o inhibieron el resultado, un debriefing es en ese momento donde se debe producir una conversación ordenada en la que sucedan tres cosas:

1. Que los aciertos sean adecuadamente dimensionados y, más importante aún, que los errores resulten correctamente identificados,

2. Que las causas de esos errores sean desenterradas,

3. Y que una forma mejorada de hacer las cosas sea propuesta o enunciada para que pueda ser sometida a un análisis o un nuevo proceso de planeación.

No toda propuesta de mejora o cambio necesariamente quedará instituida. Puede haber otros elementos que se ponderen en su evaluación que le resten viabilidad; pero si el proceso se instituye como método ordinario, expone en su libro Murphy, “se acelera el aprendizaje de cada experiencia y la capacidad de ejecución personal se recarga”.

En una cultura orientada al resultado, veo la metodología de Afterburner funcionando bien y armónicamente. Advierto retos relevantes en una cultura orientada a la persona, que implicarán un grado de madurez nada despreciable que posibilite ser duro con los problemas y suave con las personas.

Sin embargo, me confieso atraído por el concepto. Hay más de una corporación en la que se le debe dar la oportunidad. Porque pocas sensaciones de desesperación son tan grandes en una empresa como una falla evitable en la ejecución que pudo en algún momento ser oportunamente abordada, pero que simplemente no sucedió porque tal organización nunca dispone del tiempo y el método adecuados para hacerlo.

Y BIMBO ME QUEDÓ A DEBER UNA SALMA…
Sospecho un error involuntario en la línea de producción, pero el hecho llamó mi atención. El pasado sábado abrí un paquete de Salmas (18g L:6113A25 05:41) en el contexto de una comida familiar. Lo confieso, esas tostaditas de maíz horneadas se han vuelto obligatorias en mi alacena.

El hecho sería intrascendente de no ser porque en lugar de venir tres tostaditas en el interior del paquete, venían dos. A pesar de que el resto de los paquetes abiertos de la caja con 20 venían bien, no pude evitar levantar la ceja y sentir incomodidad por haber recibido 33 por ciento menos producto. “Sólo son 6g”, pensé. Si, ni más, ni menos, seis modestos gramos que Bimbo me quedó a deber.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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