Opinión

Debilidad económica

Rodolfo Navarrete

Tal como estaba programado, la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dio a conocer que la economía mexicana creció 1.1% en 2013, la tasa más baja de los últimos cuatro años y la menor de todos los países de América Latina. Este resultado tiene importantes implicaciones sobre el crecimiento esperado para 2014, por lo que merece algunas reflexiones.

Junto con la información anterior, el INEGI dio a conocer también que el crecimiento en el cuarto trimestre del año pasado fue tan sólo de 0.7%, vale decir la mitad de la cifra que había registrado el trimestre anterior (1.4%); mientras que en términos semestrales, en el segundo semestre la economía creció ligeramente por debajo de lo que lo había hecho en el primero, 1.0% contra 1.1%. Otro dato interesante dado a conocer, es que la debilidad de la economía en el 2013 fue general entre los tres sectores que la componen, destacando la caída de 0.7% de la actividad industrial, mientras que la producción del sector servicios y del sector agropecuario desaceleró fuertemente su ritmo de expansión.

En primera instancia, es de esperar que con este resultado se reduzcan de manera importante las estimaciones del crecimiento del 2014, producto simplemente del denominado “efecto de arrastre” del ritmo de la actividad económica que existe entre un año y el posterior. Se entiende, en este sentido, que el crecimiento anual del PIB real para un año está determinado por la dinámica de crecimiento de ese mismo año y la del año anterior.

De acuerdo a nuestros cálculos el que la economía haya crecido 0.7% en el cuarto trimestre obligará al consenso del mercado a revisar a la baja sus estimaciones de crecimiento económico para 2014 en al menos 3 décimas de punto porcentual, por lo que de un promedio estimado la semana pasada, debería bajar cuando menos a 3.1%.

Esto, obviamente, sin considerar lo que en concreto ha venido sucediendo en lo que va del presente año.

En segunda instancia, las cifras publicadas la semana pasada dejan muy mal parados a las principales autoridades responsables de la política fiscal mexicana, toda vez que da la impresión de que han venido actuando en función de comportamientos irreales de la economía.

La Secretaría de Hacienda, por ejemplo, estimó en su último documento sobre el estado de las finanzas públicas al cuatro trimestre de 2013, publicada el 30 de enero del presente año, que la economía había crecido 1.5% en dicho periodo; vale decir el doble de lo que en realidad sucedió. Esto implica que en términos del “efecto de arrastre” del que se habla líneas arriba, la secretaría de Hacienda tendría que corregir sus cifras estimadas del crecimiento para el presente al menos en 5 décimas de punto porcentual, desde 3.9% a 3.4%.

No obstante, este error de predicción tiene importantes connotaciones para el manejo de la política fiscal. El hecho simplemente de estimar un menor crecimiento del PIB en 2014 eleva automáticamente los ratios del déficit fiscal y la deuda pública con respecto al PIB, por lo que si no quiere incumplir con sus compromisos tendrá que moderar la expansión del gasto público, lo cual, como es suponer, afectará aún más el ritmo de crecimiento económico.

En tercera instancia, ¿qué dirán las calificadoras internacionales de riesgo ante estos resultados? Es muy probable que muy poco, en vista de que ellas no están valorando seriamente lo que en realidad está sucediendo con la economía y con la solvencia del gobierno para hacer frente a sus obligaciones de deuda, sino que están apostando más a la expectativa de un mejoramiento económico y en la recaudación futura a consecuencia de la aprobación de un conjunto de reformas que, en el caso de algunas de ellas, aún no se sabe a ciencia cierta qué es lo que son.

Finalmente, los inversionistas que compraron la idea de un mejoramiento de la perspectiva económica mexicana, avalada principalmente por las calificadoras internacionales de riesgo, definitivamente deben haber perdido mucho dinero, en vista de que los mercados han venido reflejando lo que efectivamente está sucediendo.

En función de estas reflexiones, lamentablemente seguimos creyendo que la economía mexicana no alcanzará a reponerse del todo este año. En función de esta información y la que ha venido apareciendo sobre lo que va del presente año, estimamos que el crecimiento estará más pegado hacia el 2.0% (2.4%), que hacia el 3.0%, que debería corregir el mercado.