Opinión

Debatir con el Ejército,
tema inaplazable

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Ejército Mexicano. (Cuartoscuro)

Durante los últimos meses, de distinta manera y en diversos foros, los titulares de las Fuerzas Armadas han dejado claro su malestar con las condiciones en que Marina y Sedena luchan en contra de la delincuencia organizada. Sobre eso publiqué hace dos meses "La advertencia de las Fuerzas Armadas" (http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-advertencia-de-las-fuerzas-armadas.html). Sin embargo, la decisión del secretario de la Defensa de dar una claridosa entrevista al respecto, publicada en El Universal el lunes pasado, abre un nuevo capítulo en la manera en que el sector castrense expone su preocupación sobre temas que incluso van más allá de la guerra antinarco.

En esa charla, el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, expuso:

Sobre las condiciones legales y materiales en las que enfrentan a los delincuentes:

“Tendría que pensarse en una ley de seguridad interior y una ley de defensa nacional (…) con eso estaríamos en condiciones de poder participar de mejor manera en apoyo de las autoridades civiles.

“Si vamos a utilizar a las Fuerzas Armadas las utilicemos para poner orden, no para ver si vamos a ver si pondremos orden (…). Si la idea es que sigamos participando habría que pensar en la posibilidad de hacer crecer a las Fuerzas Armadas para que tengamos mayor disponibilidad de medios y atender los problemas en todo el país”.

Sobre la falta de cuerpos policiacos que realicen la labor anticrimen que actualmente las Fuerzas Armadas realizan:

“No veo esfuerzos decididos en algunos estados, en la gran mayoría no veo esfuerzos decididos porque estas policías avancen”.

Sobre la corrupción:

“Sí es un riesgo a la seguridad nacional la corrupción y se puede convertir en una amenaza si no se pone la atención debida para que ésta sea contenida”.

En pocas palabras, lo que el general secretario ha dicho es que urge redefinir la manera en que las Fuerzas Armadas participan en el combate al crimen organizado. Pide para ello que se debata la pertinencia de dotarles de recursos materiales, y que se piense en crear dos leyes. Denuncia además que hay un ambiente de corrupción al que no duda de considerar amenaza.

A pesar de lo inédito de las declaraciones, lo dicho por el general Cienfuegos no suscitó el debate que se hubiera esperado. Ni el Congreso, ni los partidos, ni los gobernadores –ni el gobierno, por cierto– salieron a pronunciarse al respecto. Como si el tema fuera uno más de la agenda en México.

Sin embargo, el debate podría estar a punto de surgir, aunque por razones que el general no habría calculado.

Cuatro días después de las declaraciones del secretario Cienfuegos, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro dio a conocer un revelador documento de la Sedena, en donde queda claro que los militares que hacían rondines en la zona de Tlatlaya tenían orden de “abatir delincuentes en horas de oscuridad”.

Una orden de esa naturaleza debe ser explicada a la sociedad por parte del Ejército (por cierto, en la entrevista con El Universal, Cienfuegos habla de esos rondines nocturnos, horas que se eligen, según dice, porque es menor el riesgo de bajas colaterales).

Lo peor que puede hacer el gobierno federal es intentar una excusa semántica (Alejandro Hope dixit) sobre el término “abatir” para justificar el documento dado a conocer por el Centro Pro.

Al contrario. Las Fuerzas Armadas estaban urgiendo al debate. El gobierno debe alentar que éste ocurra. Nadie pierde con un ejercicio de diálogo.

Twitter: @salcamarena

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