Opinión

De verdad, secretario Chong, ¿cómo es la coordinación?

   
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Miguel Ángel Osorio Chong

Por allá de abril, el número de denuncias por homicidio doloso presentadas ante las agencias del Ministerio Público marcaban que Chihuahua se estaba calentando. Ese mes hubo 90 denuncias, en mayo fueron 110, en junio 96, el siguiente 104, para agosto se registraron 117 y en septiembre la cifra llegó a 126. Y octubre pinta para seguir al alza.

Como todo mundo sabe, en junio hubo elecciones en Chihuahua y el PRI perdió el poder. Esos comicios estatales los ganaron Javier Corral y el PAN. El tricolor también perdió la emblemática Ciudad Juárez, que ahora es gobernada por un presidente municipal que llegó al cargo por la vía independiente (Armando Cabada).

No les deseo mal, pero si alguno de ustedes fuera secretario de Gobernación, y si en esa dependencia se llevaran los destinos de la seguridad pública, como cuánto habría tardado en buscar, usted, solit@, motu proprio, al gobernador electo para reunirse (podrían invitar al mandatario saliente, claro está) y decirle: mire, en estos cuatro años la federación y Chihuahua nos hemos coordinado así, esto hemos aprendido de los fracasos, esto de los éxitos, quisiéramos dejar a su consideración este modelo, o esta estrategia, podemos tramitarle los briefings que requiera con el Ejército, con la Policía Federal, podemos ayudarlo en lo que necesite…

Claro, un escenario así, uno de colaboración, tiene lógica si usted es una persona que cree que en situaciones de gravedad –como ya veíamos Chihuahua está en esa zona de peligro hace muchos meses– la coordinación mientras más pronto, mejor.

Pero si usted se llama Miguel Ángel Osorio Chong y es secretario de Gobernación pensaría distinto. Pensaría que si Chihuahua se calienta, pues que se caliente, porque estamos en transición, y cuando se está en transición pues nada o poco se puede hacer con el nuevo gobernador, y menos si es de oposición (supongo). Así que ni una llamada telefónica.

Que en Chihuahua están dos de los diez municipios más violentos del país (Chihuahua y Juárez), pues que Corral espere.

Que la cifra de homicidios creció 37 por ciento en septiembre respecto al promedio de los meses entre enero y agosto, pues que el nuevo gobernador saque su sillita.

Que hoy son 14 por ciento más homicidios respecto al mismo periodo (enero-septiembre) de 2015, y 3.0 por ciento respecto al mismo periodo en 2014, ¿cuál es la prisa?

Que a datos de septiembre hay 63 por ciento más homicidios que respecto a enero de este año, pues qué tanto es un incremento de 63 por ciento.

Que según la última Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe 2015, que reporta el periodo enero-diciembre 2014) la cifra negra se ha venido incrementando desde 2012 (6.0 por ciento entre 2012 y 2014), pues ahí está, la culpa es de la ciudadanía por no denunciar.

Que según la misma fuente 56 por ciento de los chihuahuenses consideraba a la inseguridad el problema más grave, seguro es un tema de pura percepción.

Cuando recién asumió el poder, hace tres semanas, Corral se quejó de que el secretario Osorio no le hacía caso. Mientras que los que sí han hecho ruido con la llegada del nuevo gobernador son los criminales, que han puesto en el mapa de la violencia, además de los municipios ya mencionados, a Guadalupe y Calvo y a Guachochi.

Si en las próximas horas escuchan o leen sobre la mentada coordinación del gobierno federal con Chihuahua, pregúntense por qué pasaron tantos meses, por qué se hace desde Bucareli uso político de esta agenda, y sobre todo, qué es, de verdad secretario Osorio, eso de la coordinación.

Twitter: @SalCamarena

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