Opinión

3 de 3, sin perfiles de valor ni coraje

 
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Sesión del Senado del 28 de abril (Cuartoscuro)

En la madrugada del pasado 15 de junio el Senado aprobó diversas disposiciones relativas al llamado Sistema Nacional Anticorrupción.

Entre otras, las contenidas en el tan traído y llevado artículo 29 de la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, que pretendía establecer como obligación de éstos la presentación pública de su triple declaración: patrimonial, fiscal y de intereses.

La propuesta de máxima publicidad de tales declaraciones, firme exigencia durante meses de amplios sectores ciudadanos, finalmente se frustró. En principio se suponía apoyada por los senadores del amplio bloque opositor formado por los grupos parlamentarios del PAN, PRD y PT, que en la llamada Cámara Alta integran mayoría. Fue sin embargo desechada por el bloque oficialista (PRI-PVEM-PANAL) que alcanzó a sumar 59 votos contra 51 de los primeros. Es decir, una diferencia de apenas ocho votos. ¿Qué fue lo que pasó?

Lo que sucedió fue que 13 senadores de los citados grupos favorables a la propuesta de máxima publicidad de la triple declaración, a la hora de votar simplemente no aparecieron, se esfumaron o aun estando presentes no lo hicieron, o votaron en abstención, como fue el caso de una senadora. Por grupos parlamentarios, esos senadores son: cuatro del PAN, tres del PRD y siete del PT, que de haber votado como se presumía que lo harían el resultado habría sido 65 votos contra 59 del bloque oficialista.

Hay aquí algo raro, por inexplicable. Inexplicable al menos hasta ahora en los casos de los cuatro senadores del PAN y los tres del PRD. De los siete del PT la cosa está más que clara, pues la especiosa explicación dada por el senador Barttlet, que es todo un insulto a la inteligencia, porque parte del supuesto de que todo el mundo se chupa el dedo y cree en las brujas, pone de manifiesto que hubo componenda de por medio. Y punto.

El Partido Acción Nacional no puede dejar pasar así, nada más, la conducta omisa de sus cuatro senadores, dos hombres y dos mujeres. Debe exigirles una explicación y verificar que ésta sea lógica, congruente, verídica y que razonablemente justifique su conducta gravemente omisa. Y ya que haya sucedido, presentarla a las instancias internas y a la opinión pública. Caso contrario, incurrirán esos legisladores en nueva omisión y el asunto deberá ser turnado al recién formado órgano interno anticorrupción.

Extraoficialmente, porque ha sido a través de la prensa, se ha dicho que uno de los senadores panistas tuvo necesidad de salir con urgencia del recinto legislativo para atender un asunto personal, y que el otro se sintió enfermo.

De haber sucedido como se dice, debieron haber sido causas sumamente graves como para justificar una omisión tan políticamente delicada y grave. Sin embargo, no deja de llamar la atención que situaciones así de urgentes y graves no suelen presentarse entre los legisladores priistas. Qué extraño.

Hace seis décadas, John F. Kennedy, quien luego llegaría a ser presidente de EU, ganó el Premio Putlizer con un libro que escribió cuyo título al español se tradujo como Perfiles de Coraje, otra edición lo tituló Perfiles de Valor. En este libro Kennedy narra, tomadas de casos reales de congresistas de su país, la historia de ocho senadores que a veces moribundos, o agobiados por problemas personales o familiares muy serios, o superando presiones políticas muy fuertes, acudieron sin embargo a las sesiones legislativas a emitir su voto, cuando se decidieron cuestiones trascendentes para la vida de su país. Qué lástima que experiencias similares no podamos tener aquí.

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