Opinión

De que ya nos vamos

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se enteró, con los ojos de plato, de que 14 jefes delegacionales perredistas pidieron licencia, con plazos hasta de 90 días, para adentrarse en la contienda electoral. De inmediato, los delegados empezarán las precampañas en busca de una diputación. Denle duro a la matraca.

Gil nunca ha considerado a los delegados como piezas centrales en el gobierno de la ciudad, por loco y estrafalario que suene, para qué más que la verdad. Si no ocurre nada espectacular durante la ausencia de los delegados en las demarcaciones a su cargo, Gilga concluirá que estos personajes de la vida política y administrativa de la ciudad son absolutamente prescindibles. De que ya nos vamos: si usted tuvo la mala ocurrencia de votar por este delegado, ni modo, se las arreglan con el sustituto.

Un bache muy grande

Gamés estrelló el testuz con una noticia publicada en su periódico El Universal y en una nota de Penélope Aldaz: los delegados partirán sin haber dado a conocer sus declaraciones patrimoniales, como lo habían prometido en diciembre de 2014. Destapen el juego, delegados, o exdelegados, o lo que sean.

Gil ha notado que algunos de estos funcionarios han devuelto a la ciudad sus delegaciones como se las entregaron: con los mismos baches, los mismos problemas de inseguridad, el mismo caos de ambulantaje, las mismas calles sin alumbrado, incluso los mismos semáforos descompuestos. Los delegados saben conservar.

Hay otros delegados, en cambio, que regresan las demarcaciones (gran palabra) en un estado mucho peor de como las recibieron. Alejandro Fernández juega en ese equipo: se las devuelvo en jirones y no molesten, antes digan que no me la llevo a mi casa. El Potrillo presentó un informe de resultados y trabajos en proceso. En serio, no se rían.

Gil lo leyó en su periódico La Razón: El Potrillo recibió la delegación Cuauhtémoc con 529. 2 delitos por cada 100 mil habitantes y la entrega con 791.2. Con un descaro a prueba de balas, El Potrillo pretende una curul en la Asamblea.

Mientras llega a apoltronarse en la butaca, Fernández deja 15 mil comerciantes en la vía pública. La Cuauhtémoc ocupa un lugar de honor entre las seis delegaciones con más baches. Lectora, lector, metan su coche a la Condesa o la Roma y volverán al siglo XIX, tiempo de terracería y carretas. La delegación en la cual viven 521 mil habitantes sufre serios problemas de alumbrado público, las tres mil 866 luminarias tienen una antigüedad de más de cuarenta años.

El corazón simple de Gilga pregunta al viento: ¿entonces que ha hecho el delegado con licencia Fernández? Algo que merece entrar al libro de los hechos insólitos, lo nunca visto: cerró una parte del Parque México. Así, la cerró. Perdone las molestias que esta obra le ocasiona, pero vamos a cerrar el Redondel del parque durante un año. Por si fuera poco, Fernández secó, literalmente, la fuente del Parque España y la convirtió en una alberca de hojarasca y fango. No es poca cosa, Fernández pasará a la historia como uno de los delegados más malos de la Delegación Cuauhtémoc, y miren que los hubo de concurso.

De a cómo va a ser

Así las cosas (muletilla químicamente pura), a Gamés no le extrañaría que Fernández lograra una diputación. ¿Qué hará cómo diputado? Lo mismo que hizo como delegado: nada, dejar que todo se caiga de viejo y de sucio, de clausuras, artimañas y corruptelas (qué tal Gilga endiabladamente enfadado). En fon.

Por cierto, no falta quien afirme, o no falte quien afirmo, o como se diga, que el delegado Fernández ha sido muy activo en otras áreas de la delegación: la Confederación Patronal denunció a la delegación Cuauhtémoc como una de las tres demarcaciones que extorsiona al 60 por ciento de las empresas que se encuentran en sus jurisdicciones con cuotas de entre 15 mil y cien mil pesitos.

El dirigente José Luis Beato (que culpa tiene Gilga, así se llama, qué le hace) afirmó que cada una de las tiendas Oxxo pagan un mínimo de 15 mil al mes a las redes de corrupción, lo cual multiplicado por la cifra de 500 tiendas de la zona arroja un estipendio de 750 mil. Muy bonito.

Electores y electoras, no dejen de votar por El Potrillo para diputado, es garantía. Si Gamés viviera en la Cuauhtémoc sentiría vergüenza. Por fortuna, vive en Coyoacán, donde Mauricio Toledo se desvive por los ciudadanos que le dieron su voto. Qué, ¿por qué gritan?, ¿o es llanto? Igual: no dejen de votar por Toledo para diputado. No somos nada: o sí, un país en el cual la mayoría de los políticos son corruptos. Con la pena. Los pies en el alma, o el alma en los pies.

La máxima de Séneca espetó dentro del ático: “lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX