Opinión

¿De qué se nutre el populismo?

 
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Depositando el voto. (Cuartoscuro/Archivo)

Ahí donde hay rencor social por el actuar de los políticos de siempre; ahí en donde priva la impunidad y la corrupción; ahí en donde hay déficit de resultados, de sensatez y honradez; ahí donde hay clamor por un ajuste de cuentas; ahí en donde los deseos de venganza nublan la razón, ahí es en donde emerge el populista como el vengador, como el redentor, como el salvador y como el único adversario valiente que le hace frente a un régimen en donde parecen todos: instituciones, partidos, representantes, autoridades e ideologías estar de acuerdo en la repartición del botín y que sobreviven con el pretexto de lo complicado que ha resultado en democracia entregar resultados mínimos a la población.

Ahí en donde niños, ancianos, mujeres, jóvenes, enfermos, en suma toda una población sobrevive en medio de una crisis cotidiana en donde el elenco es el mismo, los mismos protagonistas, los mismos villanos, con las mismas patologías y un guión gastado y falso, y es en ese caldo de cultivo en el que lo inimaginable ocurre.

Es ahí en donde vemos la ola de ascenso del populismo en el mundo y que hoy varias voces desde el establishment y desde los despachos de los políticos en el poder y del sistema de partidos de los de siempre claman al cielo gritando '¡cuidado!, hay viene populismo'.

Ese 'lobo' al cual nos advierten que hay que temer se fortalece cada día más con el descontento y la irritación social. Ese lobo capaz de llevarse consigo lo que la sociedad no atesora, lo que a la sociedad no se le ha cumplido, lo que a la sociedad no le ha servido, lo que la sociedad repudia y lo que la sociedad señala como parte del problema. De llevarse la democracia liberal sobre cuyo mercado nos hemos vendido nosotros mismos, nuestros valores, nuestro pacto, nuestra cohesión social y nuestra esperanza.

Ese 'lobo' que emerge como el hombre fuerte capaz de parar esta masacre; ese 'lobo' que encarna la consigna de luchar ante la pobreza y la desigualdad, que dice entender la frustración de los pueblos ante el descaro, que no permitirá más desamparo, que será capaz de hacer frente a un régimen y conducirlo a las grandes transformaciones históricas que conduzcan a un mejor horizonte, que se indigna ante el desprecio y el abuso que ha llevado a los 'líderes' a niveles inimaginables de riqueza, de descaro, de desprecio, de menosprecio y de olvido.

Sin duda en tiempos revueltos y obscuros surgen falsos mesías, el problema es cuando no queda nada que perder, cuando la venganza sea el fin y el motivo, cuando los cambios culturales y los valores tradicionales de una sociedad se ven amenazados por cambios sociales que éstos rechazan. Lo que tenemos que subrayar es que el populismo surge justo por la corrupción, la impunidad, la pobreza, la desigualdad, la violencia, la ruptura del Estado de derecho que día a día se vive y que no es otra cosa más que la forma cotidiana con la que los políticos de siempre y la partidocracia nos han llevado en los últimos años, esta y no otra es la verdadera fuente del desencanto y la irritación social y la fuente de la cual se nutre el populismo.

La democracia per se no lleva a modificar valores y estructuras de una sociedad que da muestras de ser intolerante, de ser excluyente, de ser ortodoxa, de ser racista, de ser xenófoba, de ser en algunos casos menor de edad buscando un dictador, de resistirse al cambio, a lo diferente, a lo nuevo. No cabe la menor duda, hay veces que para avanzar es necesario retroceder; sin embargo, hay veces que el retroceso tiene un porqué.

Twitter: @SamuelAguilarS

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