Opinión

¿De qué país hablamos?

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Bandera de México (Cuartoscuro)

Para cualquier observador que viva en otro planeta, leer a la distancia las soflamas incendiarias de lo que, según sus emisores, está ocurriendo en México, le haría suponer que el país está a punto de desaparecer o, de plano, ya desapareció. Pero algunos datos duros sugieren otra cosa. Veamos.

Que yo sepa, las instituciones públicas y políticas, en general, funcionan. Salvo porciones de tres o cuatro estados, las escuelas, hospitales, cines, bancos, mercados, iglesias, peluquerías o comercios abren todos los días en México. Los diarios circulan desde temprano. Los medios electrónicos transmiten todo el tiempo. Por las redes corre cualquier cantidad de cosas. Y millones de personas toman el transporte para ir a trabajar cada mañana. Todo eso, bien, regular o mal, pero funciona.

Los productores instalados en México siguen exportando, cada día, mil 089 millones de dólares (mdd) en bienes y servicios que alguien fabrica en distintas ciudades, plantas y parques industriales, y que transportan a través de diversos medios. La inversión privada nacional y extranjera, un indicador altamente sensible –quizás el que más sólo después de los mercados bursátil y cambiario–, algo sabrá que el resto de los mortales no porque sigue llegando a ese mismo país que está por explotar o ya explotó.

Por ejemplo, el año pasado México captó 22 mil 568 mdd de IED y en 2015 el volumen podría ser igual o mayor. El Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, donde participan 39 empresas que representan 40 por ciento de la IED en el país, anunció que invertirán 11 mil 172 mdd durante 2015, un aumento de 57 por ciento con respecto a su promedio anual, con lo que generarán nueve mil nuevos empleos directos y 46 mil indirectos. Asimismo, ejercerán otros 13 mil 503 mdd en gastos de operación, con lo cual totaliza 24 mil 675 mdd. El Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, que integran 39 de las empresas más grandes de México equivalentes a 30 por ciento del PIB, anunciaron inversiones de 27 mil 450 mdd en México durante 2014 y 2015. Grupo Carso hizo lo propio con tres mil 923 mdd para este año y sólo en México. Volkswagen colocará mil mdd en su planta de Puebla y General Motors cinco mil mdd a ejercer entre 2015 y 2018.

Hay unas tres docenas de grandes empresas globales que ya están compitiendo en las licitaciones derivadas del nuevo mapa mexicano energético y de telecomunicaciones. Alberto Bailleres creó PetroBal para explorar oportunidades. Acciona Energía México, Gamesa, Iberdrola e Industrias Peñoles, invertirán 14 mil mdd entre 2015 y 2018 para desarrollar proyectos de energía eólica. Ana Botín, la presidenta de Santander, dijo que abrirán una línea de financiamiento por 10 mil mdd para proyectos en infraestructura y energía en México. Apenas el 26 de marzo pasado BlackRock, el mayor gestor de fondos del mundo, y First Reserve Corp. anunciaron que aportarán 900 millones de dólares por una participación de 45 por ciento en un proyecto de gasoducto que llevará gas natural de Estados Unidos al centro de México.

ATT adquirió por cuatro mil 375 mdd Iusacell y Nextel. Eutelsat Communications compró Satmex por 831 millones de dólares y Virgin Mobile inició operaciones en México con 45 mdd. En el sector aeroespacial, cada tres semanas llega una nueva compañía relacionada para instalarse en México; todo avión de Bombardier que se produce hoy tiene al menos un componente mexicano y el Learjet, uno de los aviones ejecutivos más solicitados en el mundo, es ya 85 por ciento ensamblado en el país.

Por lo visto a todos esos inversionistas, ejecutivos y trabajadores nadie les ha avisado que el país está en llamas.

Que una parte de toda esa manufactura no tiene aún la proporción de componentes nacionales y de alto valor agregado que sería deseable o, en otras palabras, que es evidente que nuestro nivel de innovación tecnológica tiene rezagos, pero ese es un debate muy distinto y tiene que ver con la creación de más y mejores condiciones productivas y competitivas que exigen esfuerzos y políticas mucho más efectivas de todos los actores institucionales, económicos, educativos y de investigación aplicada de alta calidad.

Desde luego que en otros aspectos –institucionalidad, calidad democrática, transparencia, seguridad– subsisten problemas graves. Pero para comprenderlos y afrontarlos es indispensable una discusión intelectual mucho más seria, rigurosa, sofisticada y honesta. Algo que, ciertamente, no se ve por estos días.

Twitter: @Otto2025