Opinión

De las minas, ¿a la televisión?

A ver, a ver, ¿cómo está eso de que el empresario minero Germán Larrea participará en la licitación de las dos cadenas privadas nacionales de televisión?

La pregunta viene al caso no por los problemas que enfrenta el empresario por la contaminación de los ríos Sonora y Bacanuchi, sino porque Larrea es consejero de Grupo Televisa.

Como se sabe, no podrán participar en la licitación de esas dos cadenas ninguna persona que tenga relación con Azteca o Televisa.

Si Larrea decide participar en esa licitación, generará un grave conflicto que incluso podría paralizar la operación con argumentos legaloides.

El empresario es consejero de Televisa, la empresa que ha dominado la televisión nacional por más de 50 años, justo cuando las autoridades han declarado su intención de abrir la competencia en el sector.

Larrea conoce –porque debe conocer– las condiciones para participar en la licitación y sus excluyentes. ¿Por qué entonces querrá comprometer la certidumbre del proceso que es muy importante dada la trascendencia de la reforma de las telecomunicaciones?

Ya algunos apuntan que todo aquello que tenga que ver con fugas tóxicas y descarrilamientos se está volviendo parte de los quehaceres para Grupo México.

Esperemos, esperemos que no sea el caso.

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Por cierto, hablando de Sonora, en los pasillos del poder se dice que el gobernador Guillermo Padrés, ante los escándalos de corrupción y malos manejos en su administración, está preparando su salida.

Y es que Padrés parece haber perdido la calma luego de las acusaciones no sólo de malos manejos en su administración, también de la construcción de “su presa’’ particular, lo que motivó que el gobernador expulsara ayer del Comité de Operación de Emergencias a los delegados federales de la Conagua, la Semarnat y la Profepa.

Se dice que Padrés tiene un plan con su delfín, el expresidente municipal de Hermosillo, Javier Gándara, con quien pactará un “pleito arreglado’’ en el que Gándara denunciará y criticará algunas acciones de gobierno.

Pero las críticas no alcanzarán a Padrés y a tres de sus principales funcionarios; tampoco es para tanto, pues.

La rendición del Quinto Informe de Gobierno del panista será la señal de arranque para que Gándara se lance al tongo, perdón, a la crítica de algunos funcionarios y obras de gobierno.

En el PAN dicen que el acuerdo es tan burdo, que en el CEN albiazul ya hasta están avisados.

¿A poco sí? Pero si en el PAN no acostumbran eso. ¿O sí?

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Vaya polémica que se ha generado por las nuevas normas de construcción de vivienda en el Distrito Federal, las 30 y 31, que obligan a las constructoras a edificar sólo en las zonas en las que haya servicios como el Metro, Metrobús, hospitales y escuelas.

Lo interesante del asunto es que quienes se oponen a dichas reglas son quienes tienen vivienda en zonas con servicios y quienes las exigen son los ciudadanos que han sido expulsados, literalmente, a la periferia por los altos costos en el Distrito Federal.

Los opositores argumentan que se trata de un negocio para los constructores, pero quienes padecen la parálisis exigen que, sin importar el número, la o las normas se liberen.

Suspender la Norma 26, tan abusada por inmobiliarios, fue una victoria de Simón Neumann y los detractores ni lo mencionan. La expulsión ha generado que miles de familia pierdan anualmente más de dos meses de vida en traslados, ida y vuelta a sus trabajos y 35 por ciento por ciento de sus salarios en pasajes.

Este caso es como el de los parquímetros, los opositores son quienes protegen sus ganancias, mientras que el resto exige el ordenamiento de sus calles, como pasó en la colonia Florida, donde el programa ha sido exitoso.

Twitter: @adriantrejo