Opinión

De la tragedia
al ‘dracma’ griego

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Grexit

Más allá de los efectos del ‘corralito’ bancario, lo peor de la crisis en Grecia está por venir antes de su eventual salida de la zona euro (Grexit).

Ayer expiró el segundo plan de rescate financiero del país heleno y no fue posible alcanzar un nuevo acuerdo con sus acreedores, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea, anteriormente llamados la troika.

En consecuencia, el gobierno griego no cumplió un pago con el FMI por mil 544 millones de euros que venció este martes, con lo que cayó en moratoria, la primera de una economía avanzada en las siete décadas de existencia del Fondo.

El incumplimiento heleno traerá más incertidumbre a los mercados financieros internacionales, pues en los próximos días Grecia enfrentará nuevos vencimientos.

Concretamente, el 10 de julio debe refinanciar deuda en bonos por dos mil millones de euros y el 20 de julio debe pagar tres mil 482 millones de euros al BCE.

El incumplimiento de sus obligaciones de pago podría llevar a Grecia a salir de la eurozona y probablemente de la Unión Europea.

Antes de eso, podría ver agotadas todas sus posibilidades de recibir un nuevo financiamiento por parte del FMI.

Además, el BCE podría reducir o incluso eliminar la liquidez de emergencia para los bancos griegos, clave para hacer frente a la fuga de depósitos.

Eso podría ocurrir después del 20 de julio, si Grecia no cumple el pago con el BCE programado para ese día.

Y de ahí a su salida de la zona euro sólo hay un paso, que de darse forzaría al gobierno de Atenas a emitir nuevos pero devaluados dracmas, u otra moneda, que dispararían la inflación.

Algunos analistas no descartan un sistema monetario dual en el que coexistan el euro para las operaciones de deuda y comercio exterior y la nueva moneda para las transacciones internas.

Si en el referéndum del domingo los griegos deciden que quieren continuar en la eurozona, tendrán que aceptar las propuestas de los acreedores a cambio de un nuevo rescate.

No obstante, un “sí” al euro dejaría al primer ministro Alexis Tsipras con muy poca credibilidad para negociar con los líderes europeos.

Y si se manifiestan en favor del “no”, no sólo estarían decidiendo sobre su pertenencia a la zona euro, sino también –implícitamente– a la Unión Europea.

Además, la crisis económica se volvería incontrolable y tendría altos costos para el sistema financiero griego, que pueden traspasarse a los bancos europeos, los de mayor exposición al impago de Grecia.

Hasta hace unos días, el término Grexit sólo formaba parte de los escenarios más pesimistas, pero desde esta semana se le asigna una probabilidad de 50 por ciento a una salida de la eurozona.

El drama griego no sólo tendrá repercusiones en Europa, sino que provocará un nuevo periodo de inestabilidad financiera en el mundo.

Twitter: @VictorPiz

vpiz@elfinanciero.com.mx

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