Opinión

De la sustentabilidad y el mercado

10 febrero 2014 5:6 Última actualización 26 julio 2013 5:17

 
 
 
Roberto Escalante
 

En los últimos años el tema de las sustentabilidad se ha convertido en uno de los preferidos por las ciencias fácticas y no fácticas. En lo que se refiere a la Economía, la disputa de fondo es si el mercado por sí mismo puede solucionar los problemas ambientales o si bien, por ejemplo, por medio de tipos de propiedad distintos a los privados, es posible resolver el tema de la sustentabilidad. Dentro de la sustentabilidad, el tema de la conservación y el cuidado de los recursos naturales es uno de los más importantes.
 
 

En México algunas de las áreas mejor conservadas no encajan, del todo, dentro de una lógica de mercado pues, algunas de estas áreas, son bienes comunales no privados. El manejo de los recursos naturales se lleva a cabo mediante decisiones colectivas las cuales muchas veces ponderan mucho más la conservación y uso sustentable de los recursos sobre la máxima explotación y beneficio, en el corto plazo, de los recursos naturales como agua, bosques, selvas.
 
 
Lo paradójico es que quienes están llevando a buen término el trabajo de conservación y cuidado son los menos beneficiados de dichas actividades, a diferencia de las grandes urbes y emporios industriales que hacen aprovechamiento de dichos recursos pagando sólo bicocas por los 'servicios' que estas comunidades les dan a través de los recursos naturales.
 
Este problema no es menos importante pues si bien en el corto plazo, menos de una década, a estas comunidades no se les retribuye el trabajo que están llevando a cabo, la presión sobre los recursos naturales, por parte de las mismas comunidades, aumentará pues no tendrá sentido conservar si dicha actividad no les representa mayores oportunidades económicas y, por ende, de desarrollo.
 
 
En México el Pago por Servicios Ambientales que el gobierno hace a comunidades forestales, por ejemplo, que realizan labores de conservación para captar agua o para capturar carbono tienen una relación muy asimétrica respecto del valor que para los consumidores tienen esos insumos. El caso del agua es muy ilustrativo. Las embotelladoras de cerveza o refrescos son beneficiarios absolutos de las paupérrimas pagas que el gobierno les hace a los que conservan los recursos naturales.
 
Así, el mercado, por si sólo, subvaloriza lo que se les paga a los prestadores, productores y conservadores de ciertos bienes por su trabajo. Lo anterior puede ser también una de las llamadas fallas del mercado. Sin embargo, el tema no es de fallas de mercado.
 
 
Se trata de un entendimiento que deriva en políticas en las que los bienes públicos, como el medio ambiente y los recursos naturales, no son considerados suficientemente valiosos para que la traducción en sus precios corresponda a su verdadero valor. Pero se requiere de una respuesta diferente. Cada vez más la escasez de recursos naturales cruciales para el crecimiento económico muestra la incapacidad de los mecanismos del mercado para conservarlos y valorizarlos, adecuadamente.
 
 

Y esa respuesta, en mucho, está en el manejo comunitario de los recursos naturales. Comunidades forestales de Oaxaca, por ejemplo en la Chinantla, han demostrado la resilencia que tienen para conservar e incluso mejorar la cobertura forestal de las áreas de su propiedad. En áreas importantes como Santiago Comaltepec, Oaxaca, no existe la deforestación. Por el contario se ha recuperado el bosque. Y la explicación no pasa porque existen incentivos económicos importantes que auspicien ese comportamiento. Ocurre porque los usos y costumbres ancestrales, basados en la propiedad comunal de los recursos, son el impulso central a la conservación.
 
 

Pero esa determinación y actitud tiene que traducirse en beneficios económicos tangibles para los que garantizan la sustentabilidad. La pobreza no puede ser su sostén y el mecanismo de transferencia a quienes no la practican.
La disputa entre mercado y manejo comunitario de los recursos no es solo una discusión académica. Involucra a la política y a una nueva manera de hacer las cuentas en la economía.
 
 
El mercado debe estar sujeto a las necesidades de la sociedad, no gobernarlas. Además, en los últimos tiempos dichas fuerzas del mercado padecen un fuerte grado de anemia para cualquier tema social.
 
 
PD: Los comuneros de Tepoztlán están defiendo algo muy importante. Los comunes son cruciales para la humanidad, aunque no lo entiendan y los vehículos así lo parezcan.