Opinión

De la madre de las reformas a la madre de los recortes

 
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Escuela. (Cuartoscuro)

Apenas hace poco más de un mes que la Secretaría de Hacienda hizo entrega del paquete económico al Congreso de la Unión. En ese breve lapso, y como ya es costumbre con este gobierno, la estimación de crecimiento económico volvió a ser revisada a la baja. La congruencia no se le da en el discurso, pero sí en los hechos. Desde que llegó este gobierno, todas las estimaciones de crecimiento han sido fuegos de artificio.

De cumplirse los pronósticos para 2016-2018, el crecimiento promedio durante la administración de Enrique Peña Nieto será de 2.3 por ciento en promedio anual, menor al 3.3 pronosticado en los Criterios Generales de cada año y, por supuesto, mucho menor al 4 por ciento que, dijeron, nos traerían las reformas estructurales.

Cuando comenzó la caída del peso, desde lo más alto del poder se dijo que incluso podría ser una buena noticia para México. Así llegamos a octubre de 2016, con un tipo de cambio que promedia los 19 pesos por dólar. El paquete económico entregado por el gobierno supone que pronto habrá una recuperación de la moneda nacional, aunque dada la incertidumbre que prevalece en los mercados es poco probable.

El Banco de México ha proyectado un incremento del déficit de la cuenta corriente durante el segundo semestre de este año y el siguiente.

Habrá presiones que pueden modificar los escenarios previstos para la inflación, por el encarecimiento de mercancías debido al tipo de cambio.

La misma institución ha planteado la necesidad de moderar el crecimiento de la deuda pública porque ha incrementado la salida de capitales, vía el pago de intereses de la deuda externa.

Recientemente, para documentar nuestro pesimismo, el Inegi ha informado que la inflación ya rebasó las previsiones del Banco de México.

Las previsiones y variables presentadas por el gobierno en estos cuatro años se han modificado en la realidad, las más de las veces para empeorar. Incluso si damos por bueno el escenario planteado por la Secretaría de Hacienda, el 2017 se anuncia como un año con grandes riesgos y presiones que la propuesta de reducción del gasto, por 239 mil millones de pesos, simplemente confirma.

Lo que se quiere presentar como “manejo responsable” es una fotografía del desastre, incluso en las cifras y previsiones del gobierno.

Un crecimiento económico de apenas 2.5 por ciento (“mediocre”, calificaba Peña Nieto en campaña), un déficit de la cuenta corriente de 3.0 por ciento del PIB, bajo precio del petróleo y una plataforma de producción y de exportación en caída libre.

El gobierno quiere presumir una actuación responsable y por ello anuncia recortes a áreas muy sensibles del presupuesto público.

Pero no sólo eso. En la práctica, da por terminada la gestión de las reformas, en un explícito reconocimiento de su fracaso.

Los datos contenidos en el paquete entregado por el Ejecutivo hablan por sí mismos del desastre en el sector energético.

Pero hace ya tiempo que este gobierno dejó de presumir la energética como la “madre de todas las reformas”. Ese papel se le asignó a la reforma educativa.

¿A dónde va tal reforma, ahora buque insignia del gobierno? No a buen puerto, seguramente.

Las banderas de la reforma educativa van a sufrir un recorte de 30 por ciento. Se trata de un recorte selectivo que deja fuera programas relacionados con la inclusión educativa y la capacitación de los docentes, pero mantiene a medias los destinados a la evaluación.

Naturalmente, los objetivos declarados de la reforma (evaluar para capacitar) no podrán ser cumplidos con este esquema de restricciones presupuestales.

Al anunciar nuevos recortes, el gobierno pretende presentarse como cuidadoso del dinero público. Bueno que así sea. Malo, sin embargo, que los paganos estén en las filas de los beneficiarios de los programas sociales y en las de los consumidores.

Los recortes, que se presentan como cuidadosas previsiones, son en realidad hijos de una pésima planeación, del dispendio y de la corrupción que es ya el sello de la casa de este gobierno.

La autora es senadora de la República.

Twitter:@Dolores_PL

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