TransCanada y la arqueología
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TransCanada y la arqueología

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TransCanada y la arqueología

14/03/2018

En esta columna le hemos contado que TransCanada, la empresa que presume de haber sido la primera compañía privada en construir y operar gasoductos en México, enfrentó varios obstáculos en la finalización de los tres gasoductos que construye en el país.

Se trata de los ductos de gas Tula, Villa de Reyes y Sur de Texas, que originalmente demandaron una inversión estimada de dos mil 500 millones de dólares.

La compañía, que a nivel global dirige Russ Girling, ha tenido que enfrentar la desaprobación de las comunidades indígenas en algunas zonas y también el hallazgo de piezas arqueológicas, que ya le costaron en principio 100 millones de dólares más en uno de sus gasoductos.

Hablamos del ducto de gas Tula, en Hidalgo, donde la empresa tuvo que revisar los tiempos de entrega, debido a que la Secretaría de Energía no ha concluido la consulta a las comunidades indígenas para la aprobación de una parte del proyecto.

Con esto es posible que por ‘causas de fuerza mayor’ el sistema de Tula no se entregue a tiempo, a pesar de que su construcción prácticamente se completó en 2017, con excepción de cerca de 90 kilómetros que TransCanada cree que estarán listos hasta 2019.

La empresa reconoció que como resultado de la demora y el aumento de los costos de la tierra y los permisos, la inversión estimada en el proyecto aumentaría en alrededor de 100 millones de dólares, con respecto al cálculo original.

Mientras que en el ducto Villa Reyes, en San Luis Potosí, lo que ha demorado el proyecto son las investigaciones de piezas arqueológicas que fueron encontradas en la zona, por lo que la empresa estima que esta obra operará hasta finales de este año, igual que el de Sur de Texas.

Se le nota en los ojos. Obsérvenlo bien. Enrique Beltranena trae la cara de quien se salió con la suya. Es el líder de Volaris, quien puede presumir que ya el 27 por ciento de sus ingresos no están relacionados con la venta de boletos.

Atención, hablamos de una aerolínea, negocio que en otros días parecería extraño que tenga ingresos adicionales a los del pasaje. Hoy la mitad de esos ingresos extraordinarios provienen de pagos extra de maleta o de comida que se vende a bordo del avión, por ejemplo. La otra mitad, de comisiones de renta de habitación de hotel o de seguros.

En estos días, 35 por ciento de sus clientes pagan una tarifa limpia, es decir, que sólo quieren llevar una mochila y su humanidad dentro del avión. Por eso ofrece tarifas bajas y causa que 6.0 por ciento de su pasaje sea gente que se sube por primera vez a un avión. Va un dato: 20 por ciento de los pasajeros revisa antes los precios de autobús.

Sus ingresos no han dejado de crecer; no obstante, su acción sigue bajando a la par de sus utilidades. Ayer, al comunicar sus 12 años de vida, la aerolínea recordó la reciente firma de una compra de 80 Airbus Neo que deben reducir su gasto de combustible y con ello aumentar sus ganancias.

En un negocio de tan bajos márgenes hasta un kilo de más en el aire quita dinero.

Justo el viernes pasado la petrolera BP cumplió un año de operar gasolineras en México, y el lunes Repsol anunció su ingreso al mercado mexicano y G500 llegó a las 100 estaciones en el país con su marca. Parece que vamos para largo con los anuncios en el ramo de las gasolineras.

Ahora la marca Akron, que preside Santiago Martínez de la Torre, ya no sólo considera los lubricantes como su negocio, pues anunciará pronto la creación de una red de gasolineras en el país en la capital de Jalisco, en las que dicen ofrecerá un combustible que incluirá aditivos con propiedades de limpieza.

Dicen que su fórmula especial, que llamarán Akrotech, estará basada en un catalizador que permitirá la reducción inmediata de 40 por ciento de emisiones contaminantes y mejora del rendimiento de más 10 por ciento en el consumo de combustible. Ya oleremos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.