Opinión

De héroe a payaso

 
1
 

 

Fox

Nadie mejor que Vicente Fox para simbolizar lo que han sido los primeros años de nuestra democracia.

Primero, la esperanza de cambio. Poco después, la incapacidad para transformar el país. Más tarde, el arreglo con los que se habían ido. Hoy, el descrédito y la burla.

Instantáneas: las botas, el bigote, el estilo franco, “a mí se me podrá quitar lo grosero, pero a ustedes nunca se les quitará lo ratero”, la señora Marta y sus intentos fallidos de nominación, el “yo por qué”, el “a estas alturas ya puedo decir cualquier tontería”.

¿Qué pasó con Fox? Hizo campaña como hijo putativo de Clouthier: el empuje, el coraje. Condujo una de las transiciones más exitosas del siglo XX, comparable a la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia y al derrumbe de las dictaduras en Alemania, Polonia, Hungría y la Unión Soviética. Ya en el poder no se atrevió a cambiar las cosas. En su descargo: la izquierda se negó a ayudarlo a consumar la transición.
Invitó a Alejandro Encinas, Rosario Robles, Rosario Ibarra, Amalia García a integrarse a su gabinete para poner en marcha un gobierno de coalición: se negaron. Pesaba mucho sobre ellos la opinión de Cuauhtémoc Cárdenas, quien dijo la noche de la elección de Fox, según Jorge Castañeda: “Es lo peor que le pudo haber sucedido al país”.

El PRI (el sistema) aprovechó esa fisura para abrir un boquete y colocar a su gente, en primer lugar a Francisco Gil. Luego vendría la regresión definitiva con el pacto con Elba Esther Gordillo. “Que todo cambie para que toda siga igual”, escribió el príncipe de Lampedusa.

Se encuentra ya en todas las librerías Fox: negocios a la sombra del poder, de Raúl Olmos (en colaboración con Valeria Durán, Grijalbo, 2017). Su tesis es clara: cuando asume el poder, Vicente Fox no tenía dónde caerse muerto (sus propiedades en litigio, las empresas familiares quebradas). Durante su presidencia hace negocios turbios, arregla a la mala la situación de sus propiedades, las empresas familiares 'milagrosamente' florecen y comienza su esplendor. Al dejar la presidencia él y Marta Sahagún tienen una posición privilegiada.

El gobierno de Felipe Calderón, mediante el brazo ejecutor del contralor Germán Martínez Cázares, abre una investigación sobre la situación patrimonial del matrimonio Fox-Sahagún. La investigación quedó abierta y tuvo consecuencias.

El 2 de junio de 1942 nace Vicente Fox en el Distrito Federal. El 2 de junio de 2000 gana Fox la elección presidencial. El 2 de junio de 2008, dice Raúl Olmos, “la CNBV reportó a los sabuesos de Calderón el hallazgo de nueve cuentas bancarias que nunca habían sido reportadas”. El 24 de septiembre de 2010, en su domicilio, Vicente Fox recibió un citatorio “que le daba un plazo de 30 días para demostrar la legal procedencia de sus bienes” y aclarar las inconsistencias patrimoniales y fiscales. Al día siguiente de recibir este citatorio –que Fox atribuyó a una venganza de Felipe Calderón–, el expresidente anticipó: “El PRI regresará a Los Pinos”. Puso manos a la obra: concertó una cita con Enrique Peña Nieto que se llevó a cabo en su rancho de Guanajuato el 25 de noviembre de 2010. Afirma Olmos: “El primer presidente panista acordó hacer abierto proselitismo a favor de Peña, para impulsar el retorno del PRI al gobierno”.

El pacto –tú me cubres las espaldas, yo apoyo tú candidatura– se consumó. Enrique Peña Nieto llegó a la presidencia. Vicente Fox, que se había comprometido a “echar al PRI de Los Pinos”, ayudó a que el PRI regresara a Los Pinos.

Durante el sexenio de Calderón, pero de forma decisiva bajo el gobierno del PRI, el Centro Fox ha recibido gran cantidad de donativos y apoyos, muchos de ellos de origen desconocido. Raúl Olmos narra con mucho detalle los negocios, las donaciones, la labor de intermediario que realiza Vicente Fox para empresas extranjeras, sobre todo en el ramo energético, donde tiene fuertes intereses (que impulsó haciendo una vigorosa campaña a favor de la reforma energética de Peña Nieto.)

Apunta Daniel Lizárraga en el prólogo: “Es legal lo que hizo, seguramente dirán quienes ven con naturalidad que se hagan negocios a la sombra del poder… en Mexicanos Contra la Corrupción nos hemos enfrentado a menudo con reglamentos y normas con hoyos negros, márgenes discrecionales que legalizan la corrupción”.

Desde hace días circula en YouTube un video de Fox en el que se lanza como candidato a la presidencia… de Estados Unidos. Hace chistes, aparece una cabra con un letrero que dice: “Vicent for Presidente”, trata –y lo logra con bastante éxito– de verse como un payaso. Lo que comenzó como un viento de esperanza en 2000, hoy se ha degradado en la triste y patética figura de Vicente Fox.

Nuestra democracia está estancada. Necesitamos (los ciudadanos) agitarla, despabilarla, abrirle nuevos cauces para que vuelva a ponerse en movimiento. Evitar que se sigan haciendo negocios a la sombra del poder es uno de los capítulos más apremiantes. Todos los partidos cojean del mismo pie: recientemente informó la prensa de un diputado de Morena con negocios multimillonarios: Carlos Lomelí Bolaños. Y no es el único. Necesitamos (nosotros, los ciudadanos) intervenir para que la Fiscalía General no nazca corrompida. Para que el sistema anticorrupción se ponga de pie y funcione. Necesitamos (nosotros) imponer al sistema menos corrupción y más y más democracia.

Twitter: @Fernandogr

También te puede interesar:
Oye, AMLO
Sheinbaum, opacidad y corrupción
Son nuestros candidatos