Opinión

De hambre, obsesos y Pymes


 
 
Ningún presidente en México, de 1960 a la fecha, había reconocido en su toma de posesión la existencia de hambre en el país. Todos, absolutamente, se habían referido a la pobreza, pero el término hambre jamás se había mencionado en el primer discurso de un presidente de la nación.
 
Lo hizo Enrique Peña Nieto y hay una cruzada en contra del hambre en la que todos, de alguna manera u otra, estamos involucrados o debiéramos estarlo.
 
Si usted suma a los mal nutridos (se es gordo u obeso generalmente por malos hábitos alimenticios) y a quienes padecen hambre, el problema es gravísimo en México. Más del 80% tiene algún grado de mal nutrición que provoca déficit o bien superávit.
 
Y no sólo las grandes empresas, parece indicar la lógica, pueden o deben hacer algo para revertir esta situación en su parte de hambre. ¿Cree usted que las Pymes serían capaces de apoyar la cruzada contra el hambre? Y, más allá, ¿combatir la malnutrición? Por supuesto que sí. Existen decenas de empresas, posiblemente centenas de Pymes que obtienen productos alimenticios relevantes. Por supuesto que si el reto del hambre se debe atender con alimentos nutritivos, las Pymes tienen mucho que ofrecer.
 
Aunque no parece que la Sedesol tenga claro dónde están las empresas que al menos regionalmente pudieran incorporar sus productos. Como es más fácil relacionarse con una gran empresa que está en todo el país, el camino más cómodo está con ellas y no en la coordinación de decenas o centenares de empresas que no tienen escala suficiente como para abastecer con sus productos a todo el país. Aunque quisieran, ellas no participan en esta cruzada. Dirá la autoridad que porque no se arriman.
 
Citamos 11 casos de empresas que pudieran hacer algo a favor de la población con hambre o malnutrida.
 
Alivimex, producto desarrollado por el poblano Hugo Vargas Quenel y que lleva más de 35 años en el mercado con un suplemento alimenticio que tiene los aminoácidos necesarios para que el hígado mantenga su nivel adecuado de nutrición y con ello gana salud el organismo entero.
 
Gastronomía Molecular, empresa de un doctor en ciencias, investigador de la UNAM, Manuel Soriano, tiene más de 10 productos distintos. Hablemos de uno, Alegría, derivado del amaranto, riquísimo en hierro, proteína, muy alta en proteína, mejor que la leche de vaca, y sin consecuencias a quienes son intolerantes a la proteína animal.
 
Para no perder a Maise Gourmet, con la mejor y más nutritiva tortilla enriquecida con amaranto, o los productos de Soya Gourmet de la mexiquense Marcela Colín, o los productos como suplementos alimenticios de La Ceiba de Marco Antonio Alvarado, suplementos a base del noni, esa fruta casi milagrosa.
 
Cito los merengues Dont Worry, que son el postre necesario para los diabéticos; los probióticos del doctor Jorge Reyes, de Salutis, productos benéficos al organismo gracias a un trabajo científico desarrollado en Morelos que desean ser incluidos en productos ricos para la ingesta en las escuelas, o los trabajos de Salvador Segura, quien también desde Morelos trabaja en la exportación con la marca Huatees y elabora un producto muy alto en proteínas con grado alimenticio superior a base de cacahuate, que se distribuye en los DIF estatales con la idea de que llegue a las escuelas primarias del sector oficial.
 
Para cerrar las menciones, con León Hamui, quien desarrolló el mejor sustituto de azúcar a base de stevia, o el grupo Industrial Cuadritos Biotek, con productos lácteos orgánicos de muy alta calidad, sin olvidar a Montparnasse, que tiene los pasteles para diabéticos que saben tal y como los que tienen azúcar, proyecto apoyado por el Conacyt.
 
La 'cultura' alimentaria mexicana ha cambiado muchísimo. Pedro García, investigador, ha trabajado para la Canacintra en un libro al que haremos referencia en otra ocasión, que marca la pauta para concluir que la mala alimentación deriva de la inexistencia de un modelo de dieta mexicana entre quienes han aceptado un modelo que no es propio y que ha tomado de sorpresa a todos, incluidos quienes migraron del campo a las ciudades.
 
Este modelo ha implicado que el mexicano tenga un consumo aparente de tortilla 46% menor entre 1980 y 2011, mientras que productos como la carne bovina haya aumentado 18% o la de pollo 403%  y la de huevo 127%.
 
La ingesta de agua embotellada ha aumentado entre 1990 y 2010, según datos del investigador, 1,842%. Y no citamos verduras o frutas.
 
Dejamos a usted este apunte con el compromiso de abundar en datos del libro mencionado.
 
De tin marín
 
Si usted quiere verse sustentable y comprometido con el cuidado del medio ambiente y echarle una manita a la CFE en su compleja tarea de producir electricidad y decide poner unos paneles solares en su azotea y solicitar que la CFE le reconozca su aporte y le tome en cuenta la luz que usted genera y que toma la paraestatal, lo que exige un contrato distinto del vigente, déjeme decirle que va a tener algún problema para ser atendido rápido.
 
En una oficina le van a poner cara de 'what?' y le van a decir que ese asunto está muy complicado. Que mejor venga en otra ocasión, porque quien debe atender esos casos está de vacaciones o no está en ese momento.
 
Para evitarse eso, si usted cree tener un posible punto de apoyo logístico que vaya a una oficina de la paraestatal donde, en lugar de ser orientado como usted pensaba, lo vean como 'bicho raro', y para su sorpresa e indignación le digan en pleno pasillo que ellos 'no saben' y que definitivamente no le pueden orientar -ya no digamos ayudar- 'en nada' (sic).
 
O sea que están tan desorientados como usted, aunque trabajen en la Comisión Federal de Electricidad.
 
Gracias, dirá usted, por nada. Eso de la sustentabilidad no pasa por los criterios de la burocracia eléctrica. Y por una terna de despistados, uno se queda con muy mala impresión de esta empresa monopólica estatal.
 
direccion@universopyme.com.mx