Opinión

De Dios y súper héroes

El catálogo Pathé produjo Vida y pasión de Cristo (1902-1905), serie de cuadros bastante píos sobre el tema de Jesús de Nazareth. Fundóse así un abundante género de más de cien títulos que abarcan todas las nacionalidades. Hijo de Dios (2014, Christopher Spencer, con escenas adicionales dirigidas por Tony Mitchell y Crispin Reece), es un convencional film que de nuevo recuenta los últimos tres años en la vida de Jesús (Diogo Morgado), comenzando cuando recluta a sus discípulos.

El resultado no varía de ninguna otra versión basada en las Sagradas Escrituras. Pero recurre a la estructura en bloques precisos: a) el reclutamiento (“¿qué vamos a hacer?”, “cambiar el mundo”); b) el sermón de la montaña; c) su enfrentamiento con los sacerdotes del templo, y d) su martirio y crucifixión. Y de cada el milagro de la Resurrección con los discípulos esparciendo Su Palabra.

El film de Spencer & Co. es un sampler de un extenso telefilm escrito por Spencer mismo en colaboración con Richard Bedser, Colin Swash y Nic Young: un equipo formado en el cine y la TV documentales. Por lo mismo busca tener una base más histórica que religiosa. Asimismo, las pequeñas alusiones sobrenaturales apuntan hacia un film que sin duda titubea acerca de su convicción histórica, algo que parece eludirle como sustancia y valor, y de ahí que se entregue a jugar con ciertos efectos especiales, precisamente en esta era donde abundan súper héroes.

Si la contención histórica apuntaba a que el film podría tener raptos de poesía, las imágenes de Spencer y su fotógrafo Rob Goldie acaban ilustrando un film que cede a la tentación del efectismo como explicación de lo milagroso. También como muestra de que su narrativa religiosa es una gélida lección dominical sin pasión de ninguna clase.

Ora bien, El sorprendente hombre araña 2: la amenaza de Electro (2014, Marc Webb) ejemplifica cómo la era actual recicla a sus súper héroes para mantener viva la llama de que hay algo más grande que la vida. También porque la mitología del cómic es la más consistente de todas las que han surgido en el siglo XXI. Existe algo de magnífico en reciclar la historia del estudiante medio torpe y galán que acaba convertido en poderoso mutante. Peter Parker (Andrew Garfield) enfrenta circunstancias que comienzan con su notoriedad como súper héroe y lo que ello implica como personalidad mediática. Comparte su doble vida con su linda novia Stacy Gwen (Emma Stone), quien sufre las consecuencias de esto. Parker, asimismo, encara la circunstancia de que es un adolescente demasiado crecido y vive en un complejo mundo lleno de mutantes como él, o que desean serlo, como su amigo Harry Osborn (Dane De Haan), enfermo con algo incurable que lo vuelve sicótico.

La mitología reciclada presenta al héroe como ente común con poderes especiales viviendo al borde de un precipicio existencial donde el amor es la motivación esencial, la justicia una vaga noción sobre una necesidad omnipresente y la aventura una razón que impulsa al héroe a volar por todo el escenario: auténtica araña en pos del espectáculo.

Este film de Webb, escrito por Roberto Orci, Alex Kurtzman, Jeff Pinker & James Vanderbilt, se mueve entre el film de aventuras y el melodrama familiar; desea revitalizar una mito poética sobre el heroísmo en tiempos marcados por el cinismo. Estéticamente es un film de ambigüedad hipervisual con un Hombre Araña que parece un diminuto ente que se pierde entre los contornos de la ciudad; alguien que vive siempre al borde de espectaculares caídas de las que se salva al último minuto. La ambigüedad hipervisual tiene que ver con la inserción del héroe en un espacio que es real pero también imaginario, de violencia caricaturesca con su apocalipsis de bolsillo.

Finalmente, su desmesurado montaje fragmenta cada escena hasta darle un doble sentido al resultado en pantalla. Por un lado, reflejo de eventualidades contemporáneas provocadas por el terrorismo, y por otro simple acrobacia visual del Hombre Araña que vive sólo para y en la pantalla con una intensa vida que, por supuesto, extrae de su mitología original circa 1960. Hasta su futuro reciclamiento. Otra vez más.