Opinión

De contriciones y ahorros

 
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Cancún

Ahora que Enrique Peña Nieto acaba de promulgar las leyes secundarias para, por fin, crear el Sistema Nacional Anticorrupción; ahora que reconoce que comete errores, ahora que se pone humilde, ahora que pide perdón, ahora que siente, ahora que entiende, ahora que ofrece sinceras y profundas disculpas, ahora que reconoce agravios e indignaciones, ahora que llegó la hora de las contriciones y ahora que –como diría Sabina— “parece que el mundo está recién pintado”, como la casa blanca, es tiempo de que la sociedad haga propuestas concretas de acciones que contribuyan a combatir el tema favorito en el actual sexenio: la corrupción.

Y una de estas acciones podría ser, por ejemplo, en el ámbito de los viajes.

¿Sabe usted cuánto gasta el gobierno federal en los viajes de sus funcionarios al año? Difícil saberlo, pero la cifra es enorme. No obstante, recordemos que en febrero de este año El Universal efectuó una investigación que reveló que, luego de la cancelación del proyecto del tren de alta velocidad de Querétaro a la Ciudad de México, cuya licitación había ganado una empresa china, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, viajó a China junto con dos colaboradores para dar explicaciones.

Los tres funcionarios se hospedaron en hoteles de más de seis mil pesos la noche. Dos semanas después harían de nuevo el mismo viaje.

En total, por ambas giras erogaron más de un millón de pesos. “Así, funcionarios gastan en hoteles de cinco estrellas, aviones en business class, vacunas en hospitales privados, tintorería, cenas o viajes que no presentan justificación alguna”, señala el texto.

Bueno, pues resulta que existen empresas que se dedican a diseñar viajes que cumplan con lo necesario que un ejecutivo requiere para hacer bien su trabajo y que salgan lo más barato posible, las cuales son contratadas por los grandes corporativos del mundo, alcanzando ahorros considerables para las compañías. Es decir: calidad y precio.

Platiqué con Beat Wille, director general de BCD Travel México, que en México factura 300 millones de dólares al año, con 500 empleados, nueve oficinas por el país y 17 inplants (personal que laboran en las instalaciones de sus clientes debido a la alta demanda de sus servicios).

Esta empresa, de origen holandés, tiene presencia en 18 países de América Latina con tres mil 400 trabajadores. En la región, el año pasado facturaron mil 500 millones de dólares.

No están nada mal esos números, pero si quiere cifras más impresionantes podemos ver que a nivel mundial, esta empresa fundada por John A. Fentener van Vlissingen, ofrece sus servicios en más de cien países, posee una nómina de doce mil trabajadores y en 2015 vendió 23 mil 800 millones de dólares. Y, aunque la compañía tiene una cartera variada de servicios, muchos de estos ingresos fueron por la venta de ahorros en los viajes.

Para comprender la dimensión de su facturación, pensemos que el año pasado México recibió 17 mil 457 millones de dólares por turismo extranjero; es decir, BCD Travel recibió seis mil 343 millones de dólares más, que lo que nuestro país captó de los visitantes foráneos.

Wille comenta que sus principales clientes los tiene en las industrias farmacéutica, automotriz, de autopartes, de consumo, manufacturas y consultorías. Es renuente a dar los nombres de sus clientes, pero comenta que su principal es FEMSA y que a algunos les da servicio desde hace 25 años.

Su obligación es velar por los intereses de las empresas, pero cuidando que el ejecutivo que viaja tenga todo lo que necesita, incluyendo asistencia inmediata en caso de alguna emergencia o contratiempo.

Han detectado que hasta el 25% de gastos de viáticos de una compañía son lo que llaman “gastos ocultos”, es decir, que se pudieron evitar. Por ejemplo, taxis innecesarios, pagar desayunos que ya están incluidos en la tarifa del hotel, Internet que no se utiliza o dar propina cuando ya está en la cuenta.

Lo más interesante es que el pago de los honorarios de BCD salen de lo que les hacen ahorrar a sus clientes, lo que significa que el ahorro es mucho mayor que lo que les cuesta contratar los servicios de esta compañía. Y, si vemos el tamaño de su facturación, podemos imaginar la magnitud del ahorro.

Y, si esto lo hacen las empresas privadas, ¿por qué no lo hace el gobierno?

Augusto Zelaya, director senior de Ventas y Mercadotecnia de BCD, comenta que aunque sí han llegado a trabajar con la Presidencia de la República, la Secretaría de Turismo y Fonatur, en realidad no se enfocan al gobierno porque les piden crédito y ellos no trabajan así.

Pero, además de eso, hay otra razón para Zelaya: “en la iniciativa privada mientras más optimizas el dinero eres más exitoso; en tanto que en el gobierno están enfocados a gastarse el presupuesto”.

¿No sería buena idea que el gobierno federal o los estatales contrataran a esta clase de empresas? Muchas cosas podrían hacerse con el dinero ahorrado.

Correo:garmenta@elfinanciero.com.mx

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