Opinión

De clausuras y orden urbano

En los últimos dos años las autoridades clausuraron 605 obras en distintas zonas de la ciudad. Desde fallas menores como extintores en buenas condiciones y la carencia de botiquín, hasta la falta de señalización de rutas de evacuación, obstrucción de banquetas o vía pública eran situaciones por las cuales se detenían construcciones.

Todas estas violaciones a las normas establecidas de construcción habían servido en el pasado para abusos, corrupción durante décadas e incluso una fuente de fondeo para campañas políticas en períodos electorales.

Entre los cambios generados con las modificaciones anunciadas en los últimos días por el gobierno capitalino destaca la sustitución de la clausura por oposición con una multa y en caso de reincidencia se clausurará hasta la verificación respectiva.

Adicionalmente según el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) con el nuevo orden hace factible que en casos como la expiración de la vigencia de manifestación de construcción, pueda ser resuelta mediante una multa económica y no con la suspensión. Ahora por esta causal, el desarrollador tendrá que enfrentar una multa hasta por 10 por ciento del valor de la construcción.

Todos son cambios orientados a suavizar el efecto que durante años tuvieron las clausuras. Sin embargo, como aquí lo hemos comentado los cambios de forma con los que se busca reducir al mínimo la clausura, deberán estar acompañados de modificaciones profundas del orden urbano que permitan a la industria mantener su ritmo de crecimiento y creación de fuentes de empleo para la Ciudad de México y otras entidades donde existe presencia de proyectos inmobiliarios.

Para la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) que en un lapso de 6 años invierte 9 mil millones de dólares, recursos que registran un 50 por ciento de avance y la creación de 106 mil fuentes de empleo, esta medida es importante pero para los analistas no es suficiente.

Un verdadero cambio son las posibilidades que abren planes de desarrollo urbano y nuevas normas como las demanda el desarrollo de vivienda media y residencial, personificadas en las número 30 y 31. La falta de operación de su antecesora número 26, inhabilitada en agosto de 2013, hizo que alrededor de 30 mil millones de pesos de inversión en vivienda se fueran a ciudades como Querétaro, Puebla y Querétaro. Entonces había 17 mil 500 solicitudes de construcción.

Para muchos en la industria es sabido que el ritmo de nuevas construcciones se ha perdido por razones como la anterior, a pesar de que las leyes de la oferta y demanda siguen provocando la recuperación de valor en las propiedades en las delegaciones Azcapotzalco, Iztacalco y Benito Juárez.

La oportunidad es mayúscula, no sólo por la demanda de al menos 20 mil viviendas nuevas, la escasez de tierra y la inminente necesidad del desarrollo vertical en la ciudad.

Autoridades, iniciativa privada e investigadores tienen una gran responsabilidad en detener los abusos y crear el nuevo orden urbano que demanda la ciudad.