Opinión

De cabildeo y política

 
 

 

ME. Seis temas esenciales del Paquete 2016.

El III Informe de EPN fue como lo previmos, un escape hacia adelante. El balance de lo realizado fue claro, hay avances. Pero lo que más interesaba era saber cuál sería el rumbo de su gobierno en los próximos años, ante una crisis mundial de gran magnitud, la caída del precio del petróleo y la lucha contra la delincuencia organizada. Por lo pronto respiramos con alivio: no mayores impuestos. El recorte del gasto 2015-2016 será de 221 mil millones de pesos, muy importante, un 4.7 por ciento en términos reales.

El llamado presidencial contra populismo, demagogia e intolerancia ha sido muy debatido. EPN insiste en que fue sólo un llamado para evitar errores del pasado o tentaciones de costos mayores al final. Por lo pronto, AMLO se posiciona como la única y verdadera oposición. Su arraigo popular se fortalece. Frente a la decepción de los resultados de un gobierno de las siete plagas, resulta incluso necesaria una voz que prometa soluciones mágicas. No las hay. Estamos sorteando condiciones muy adversas y con altos costos sociales. No hay márgenes de maniobra. Lo sabe muy bien AMLO que siempre apuesta al fracaso de los otros. Si sus propuestas son o no viables, o si podrían solucionar la crisis, no es lo que importa, el mensaje no va al cerebro, va al corazón de desposeídos y humillados, a buscar esa rebeldía por carencias contra opulencia y soberbia. Así las cosas, hacia una sucesión ya en juego. EPN abrió cartas con los cambios en el gabinete.

Sobresale la inclusión de Aurelio Niño -el favorito de Los Pinos- y la de José Antonio Meade, quien goza de una eficaz y limpia trayectoria, amplia aceptación y reconocimiento de la clase política. Ninguno tiene el carisma para competir contra AMLO, ni Videgaray ni Osorio, pero irán construyendo camino. EPN hará lo suyo para mejorar el entorno actual.

El mensaje presidencial se centró en una propuestas de diez puntos, mismos que se retoman en la presentación del Paquete Económico 2016 enviado al Congreso, relativos a la estabilidad macroeconómica, algunos estímulos a la inversión y el empleo y un gasto austero con responsabilidad social. Es optimista pues ubica precio de dólar en 15.90, el precio del petróleo en 50 dólares por barril y un crecimiento entre 2.6 y 3.6 por ciento, con un incremento de la inversión extranjera directa de 30 mil millones de dólares, que sería histórica, y una inflación de solo 3.0 por ciento. Plantea un incremento de los ingresos tributarios no petroleros de 19.3 por ciento.

El Paquete Económico de 2016 además del ingreso, el gasto y los criterios generales de política económica incluye reformas a la Ley Federal de Derechos, a la Ley del ISR, IEPS, el Código Fiscal, y la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, para facilitar la inversión en infraestructura, la disposición de ingresos extraordinarios, amortizar la deuda, y que ayude a disminuir el déficit presupuestario a 05 por ciento. La deuda a contratar se ubica en seis mil millones de dólares orientada a Pemex y CFE en buena parte.

Con esta propuesta el gobierno federal refrenda un manejo responsable de las finanzas públicas para posicionar al país en los circuitos financieros internacionales de mejor forma y atraer inversión que consolide reformas estructurales. No se afectarán mayormente los ingresos de estados y municipios. Se adelanta la liberación de los precios de la gasolina con la apertura a la competencia, que pueden ayudar a los ingresos familiares, junto con la disminución de otras tarifas de servicios públicos.

El Informe presidencial es importante en el sistema político, aunque se haya disminuido el marco de la colaboración entre poderes, al reducirlo a una simple entrega al Congreso. Hay que buscar nuevas formas de reencontrar el diálogo respetuoso. En el Paquete Económico se reflejan las decisiones políticas. La apuesta es mantener avances y estabilidad, aumentar inversión y empleo, bajar gasto público incluidos servicios personales, aun cuando se cree la nueva Secretaría de Cultura. Y procurar las reformas estructurales funcionen más aceleradamente, pese al entorno mundial.

Toca ahora al Congreso el evaluar, modificar y aprobar la propuesta que debe quedar lista el 15 de noviembre. Seguramente se insistirá en ampliar deducciones en inversión, reducir tasa ISR y representantes de cada sector afectado, de manera particular el de comunicaciones y transportes y el del campo, que acudirán al Congreso para solicitar reconsiderar los recortes. Algo se negociará, pero no contra la estabilidad macroeconómica. Hay claridad y determinación para sortear la crisis con fortalezas internas.

En otros casos, como el de Ayotzinapa que hoy ocupa columnas y editoriales tras la investigación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el gobierno federal deberá enfrentar críticas y en su caso corregir la investigación. En el Congreso ya se pide a un fiscal especial para el caso, proveniente de la OEA, la ONU u otros organismos internacionales. Son varios frentes abiertos los que EPN debe resolver todavía.

Twitter: @Rosariodf

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