Opinión

De cabildeo y política

 
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TEPJF (Archivo/Cuartoscuro)

En breve se entregarán las constancias a los diputados por representación proporcional, tras la conclusión de los juicios ante tribunales electorales. Entonces arrancarán ya los trabajos para iniciar la LXIII Legislatura pues se conformarán las fracciones parlamentarias. Ya Morena anunció su coordinadora será Norma Nahle García y su vicecoordinador Virgilio Caballero. Anunciaron en su presentación que su agenda inicia con una propuesta de austeridad para bajar sueldos a servidores públicos, incluido el presidente, los ministros y los legisladores. Buscarán la venta del avión recién adquirido para Presidencia y cancelar pensiones de expresidentes. La actividad de sus 35 legisladores se centrará en abolir las reformas estructurales: la energética, la fiscal y la educativa. Es decir, tendrán una agenda del NO, como se esperaba. Populismo y radicalismo será el tono.

En el PAN es el dirigente nacional quien nombra al coordinador, así que habremos de esperar a que concluya la elección para que se haga pública la noticia, aunque si gana Anaya como apunta la interna, será Gustavo Madero quien puede encabezar su fracción. El PRD elegirá coordinador y se espera que Jesús Zambrano sea electo, por su trayectoria y por ser uno de los líderes del de Los Chuchos dominante en ese partido.

En el PRI, tras la reunión de EPN con la militancia el pasado sábado, y ante la próxima elección de la nueva diligencia, aún no se confirma si será César Camacho quien conduzca a la bancada tricolor. En su intervención el presidente Peña frenó las ansias novilleras de candidatos al 2018. Y alertó sobre lo seductor y riesgoso del populismo. Aun cuando la candidatura hacia 2018 ya arrancó y AMLO se perfila como uno de los favoritos, no se percibe quién del PRI puede dar la batalla y por el momento no se percibe quién de la triada podría verse favorecido.

El PVEM ya tiene listo a su coordinador y se anunciará en estos días. Siguen las descalificaciones al proceso electoral y el rumor de que el gobernador Velasco pudiese deslindarse del Verde. En agosto se reunirán los grupos parlamentarios para definir sus agendas, sus dirigencias, y la constitución de la nueva mesa directiva de la Cámara. En septiembre arrancarán trabajos, con la Glosa del Informe de Gobierno de EPN, y con la conformación de comisiones legislativas, momento crítico. El 8 de septiembre se recibirán los Criterios Generales de Política Económica 2016, con monto de deuda, precio estimado de petróleo, tipo de cambio, para fundamentar las leyes fiscales y el Presupuesto de Egresos.

En esta Legislatura gracias al principio de paridad habrá 42 por ciento de mujeres en el Pleno, muchas aspirarán a presidir comisiones y la negociación entre las bancadas no será tersa. Se verá quiénes abren oportunidades a la participación de las mujeres en la toma de decisiones. Por cierto, es importante señalar que la paridad, a diferencia de las cuotas de género, no es una medida temporal o afirmativa. Implica el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres como personas, es decir, es un concepto que implica una igualdad sustantiva en las oportunidades de participación, que da sustancia a la igualdad jurídica que otorga derechos pero no los garantiza.

Cuando hablamos de paridad estamos en el terreno del reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres, como iguales a los hombres, ni más, ni menos. Derechos que deben ser reconocidos y tutelados por el Estado. El avance democrático del país abrió las puertas a cambios sustantivos en la Constitución. Se creó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y se convirtió rápidamente en garante de los principios de la convivencia democrática. Sus sentencias han establecido jurisprudencia y en cuanto a la paridad, han obligado a su cumplimiento pese a resistencias de partidos, órganos electorales locales y gobiernos.

En Chiapas determinó que se debía de cumplir con la paridad, que no fue acatada ni por autoridades electorales locales ni por los partidos. Se suspendió el proceso y se realizaron los cambios, pese a la cercanía de la votación, en un ambiente de violencia política contra las mujeres, por las resistencias de una sociedad patriarcal, como la dibujó en su momento Rosario Castellanos. Este fallo marca un precedente hacia las elecciones locales de 2016. Las mujeres están organizadas y exigen sus derechos a la igualdad, y lo hacen ante tribunales aún cuando los costos de exclusión, marginación y denostación son altos; y pese a ganar juicios, se les castiga con no ser las nominadas.

En Zacatecas y otras entidades que se han negado a reconocer la paridad en procesos municipales, grupos de mujeres y legisladores, así como algunos partidos, han solicitado a la SCJN que se pronuncie sobre la inconstitucionalidad de estas leyes electorales, que violan derechos políticos de las mujeres, en términos de derechos humanos. Será importante su decisión, pues aún cuando las mujeres participan mayoritariamente en su comunidad, no han tenido acceso a las presidencias municipales, la más numerosa representación ha sido de 7.0 por ciento del total de municipios. Gracias a la paridad y la jurisprudencia del TEPJF hoy cambia esta relación y abre oportunidades de igualdad en el acceso democrático a los gobiernos locales.

Este nuevo paradigma está cambiando la forma de hacer política y mejorando la democracia, cuyo reto es y ha sido la desigualdad. Una sociedad más igualitaria será mejor para todos, hombres y mujeres. Pero como estamos hablando del poder político, las resistencias son enormes. La violencia contra las mujeres, en amenazas, marginación, apoyos electorales, e incluso física como me ocurrió a mi en el PRI DF con el grupo de Gutiérrez de la Torre, son cada vez más frecuentes. Es necesario frenar esta tendencia. Hoy las mujeres alzamos la voz y reclamamos nuestros derechos, no por ser mejores, simplemente por ser personas, por ser iguales.

Esta nueva revolución implica que la paridad se reconozca como un valor democrático que fortalece la igualdad sustantiva y no sólo enunciativa. Requiere de un compromiso de hombres y mujeres para conformar un cambio en la sociedad, desterrar discriminación y aceptar una nueva cultura política, apoyar curvas de aprendizaje y mejorar la convivencia libre de violencia. No es una utopía, es un derecho constitucional, que como muchos otros sólo se hace realidad cuando la sociedad civil y su participación lo validan. El INE está obligado a incluir a la paridad como parte de los valores democráticos e impulsarla como eje rector de las disposiciones electorales. Hay un gran camino aún por recorrer.

Twitter: @Rosariodf

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