Opinión

De cabildeo y política

11 marzo 2015 5:0
 
1
 

 

Finalmente, recordó que durante la jornada de este sábado más de 14 mil mujeres en 120 países así como en 15 estados del país se unieron en línea a la iniciativa de amamantar a sus hijos para darles vida, protección y salud. (Cuartoscuro)

Con motivo del Día Internacional de la Mujer se llevan a cabo ceremonias en distintos ámbitos de los Poderes Federales. Sigue la discusión sobre la validez de las cuotas de género como política pública de igualdad, introducida en la legislación electoral. La Cámara de Diputados tenía un 16% de mujeres en el 2000, hoy es el 36.8%; lo mismo sucede en el Senado. Las cuotas en la ley iniciaron en 1997, con un 30%. En esa época sólo aplicaba a las listas plurinominales. Las mujeres ocuparon los últimos lugares de las listas.

En 2002, las cuotas se elevaron al 40% y se exigió intercalarlas. En el 2008 se hicieron extensivas a candidatos por mayoría. Las mujeres fueron relegadas a distritos de poca rentabilidad electoral. Se propusieron candidatas para llenar la cuota, con suplentes varones, que tras la renuncia de las titulares, ocupaban el escaño. En el PRI así llegó Cuauhtémoc Gutiérrez a diputado cuando Beatriz Paredes presidió el partido. Otros más hicieron lo propio y a éstos se les llamó “los juanitos”. Mujeres en Plural acudieron al Tribunal Electoral e impugnaron estas prácticas, y en histórica declaración, éste se pronunció en contra de la simulación y solicitó al IFE obligara a los partidos a cumplir. Clara Scherer acaba de publicar libro sobre esa lucha.

En 2013 el Presidente Peña Nieto envió propuesta para otorgar lo que demandamos, igualdad sustantiva, es decir 50% de cuota, intercalados en la lista plurinominal, y con igualdad en la competencia de mayoría. Persisten sin embargo resistencias. Un caso en Tribunal es la elección de la dirigencia del actual PRIDF que no respetó la cuota de género, cuestión que Verónica Martínez Sentíes impugnó pese a que le costó ser relegada de candidaturas. En Nuevo León Ma. Elena Chapa ganó juicio contra partidos que no querían cumplir la cuota alegando que sus procesos internos y democráticos elegían candidatos sin tomar en cuenta el género. Una primera instancia resolvió a favor de los partidos, una segunda restituyó las cuotas.

La paridad sigue siendo una simulación. Las mujeres y sus suplentes del mismo género siguen relegadas a distritos difíciles, se cumple en plurinominales, aunque las cuotas “se intercambian”; esto es, Pedro iba a ser candidato, pero por género toca mujer y propuso a su hija, esposa, asistente , en fin. Lo importante es que habrá más mujeres en el Poder Legislativo, tanto federal como estatales. Y eso es un avance para incorporar a la agenda de los partidos las demandas de las mujeres.

¿Por qué las cuotas? Hay quienes expresan un desacuerdo pues estiman es la capacidad la que debe imperar sobre el género. Pero las mujeres apenas han logrado acceder a estudios profesionales, siguen recibiendo pagos menores a los varones, no tienen experiencia por falta de oportunidades y se hace círculo vicioso. Muchas mujeres son invisibles e incómodas cuando sufren violencia. Me sucedió cuando fui agredida por el dipuhooligan, hoy candidato a la GAM por el PRI. Las mujeres no alzan la voz para denunciar por temor, no cuentan con preparación profesional, escasos estudios, varios hijos, pocas oportunidades de lograr su sustento y justicia, aguantan maltratos y así se genera la violencia en niños y jóvenes.

Impulsar a las mujeres en su desarrollo personal y profesional, cambiar esquemas para la crianza de los hijos, apoyar la licencia por paternidad, el compartir deberes domésticos, acceso a la educación, a una vida libre de violencia, a elegir sobre sus cuerpos, a ser económicamente autónomas, requiere de un cambio en los roles tradicionales, las nuevas generaciones lo están intentando.

Pero han sido muchos siglos de abusos, negación de derechos humanos, de libertades, para pensar que sólo por méritos propios las mujeres deben destacar. Y siempre tienen más méritos, cuidan a los hijos, ancianos y enfermos; trabajan; cocinan y atienden la casa; y con todas estas cargas extra de responsabilidades, se nos dice que debemos estar en una competencia de capacidades, a todas luces desigual. El trabajo doméstico no se considera en el PIB.

Por eso las cuotas, para obligar el cambio, para introducir una visión de la vida cotidiana, de los niños, de los jóvenes, en las políticas públicas con visión y presupuestos de género. Y son transitorias, pues al cambiar roles serán innecesarias. Hoy no hemos encontrado una mejor herramienta para equivocarnos como lo hacen los hombres. Al final la incorporación de las mujeres, hasta lograr la igualdad, significa un progreso para la humanidad.

También te puede interesar

De cabildeo y política

De cabildeo y política

De cabildeo y política