Opinión

De cabildeo y política

10 febrero 2014 4:26 Última actualización 18 septiembre 2013 5:2

 
Rosario Guerra
 
 
El Congreso de la Unión ha venido ejerciendo cada vez más sus funciones de control y de equilibrio ante el Poder Ejecutivo. Por eso, la propuesta de Reforma Hacendaria no pasará tal cual la enviaron desde los acuerdos del Pacto por México. No es una propuesta que abone contra la informalidad en forma importante, pero si es recaudatoria entre la clase media. Al quitar deducibilidad de compra de terrenos a inmobiliarias, establecer IVA a operaciones de compra-venta de inmuebles, dejar a las hipotecas sin poder aplicar como deducible, lo mismo que a los automóviles, se esfuman opciones para las familias cuyo ingreso sea mayor a 42 mil pesos. De las colegiaturas ya no hablamos pues por aclamación se retira la propuesta de gravarlas con IVA.
Los cambios a la Ley de Coordinación Fiscal también afecta a las entidades federativas, suprime el ramo 33, reacomoda criterios y fórmulas en otros fondos, con lo cual el Distrito Federal, que a veces califica y a veces no, para utilizar recursos fiscales de fondos federales, dependiendo de la negociación del momento en que se aprobó una disposición, sigue perdiendo  acceso a recursos federales. Aporta al PIB, aquí se recauda una buena parte de del IVA y del ISR, aun cuando el Distrito Federal se ha despoblado ante las ofertas de vivienda en el vecino Estado de México.
 
 
Sin embargo, las fuentes de trabajo de muchos mexiquenses y de otros paisanos se ubican en esta gran capital, que da servicios de salud, educación,  vivienda y transporte, a todos los que en ella conviven. Ha construido obras viales para la población que utiliza el automóvil, impulsado el metrobus y la construcción del metro en su línea 12, regulado micros e impulsado el uso del autobús, revisado el transporte público individual para evitar riesgos, y la movilidad sigue siendo una fuerte limitante para la población. Muchos de quienes provienen de entidades vecinas, aquí no pagan predial, ni agua, ni otros impuestos locales.
 
 
A raíz de las movilizaciones del magisterio en contra de la reforma educativa, el Distrito Federal volvió a ser foro de expresión de conflictos nacionales y regionales, como sucede desde hace muchos años. Las manifestaciones y tomas de espacios públicos son atractivos para los grupos que aquí encuentran cobertura nacional de prensa, presionando a las autoridades a través del enojo de la población.
 
 
Hay además grupos que buscan de tiempo atrás un clima de confrontación violenta entre instituciones y manifestantes, como sucede con los anarquistas que se unen a todo movimiento para agredir autoridades y escalar conflicto. Los hemos visto actuar repetidamente con impunidad otorgada por la ALDF, que no es aún un factor de equilibrio entre poderes, ni tiene la pluralidad del Congreso. Hoy parece se rectificarán las penas, señaló Manuel Granados.
 
 
En el I Informe de Gobierno de Miguel Ángel Mancera sobresalieron programas sociales, incluida la protección a la niñez en sus años críticos; pero poco se habló de futuras inversiones públicas, a pesar de que la privada mantiene su dinámica, porque cada vez son menores los recursos asignados. Por eso Mancera ha pedido la creación de un Fondo de Capitalidad que compense la caída de recursos al ritmo que hoy se registra, para dar sustentabilidad a la ciudad. Esa es su apuesta, acompañada de una reforma política que dote a la capital de mayor independencia e igualdad frente al Pacto Federal. Pueden cuestionarse sus decisiones en torno a su posición de mantener el derecho de manifestación y no caer en violencia o represión, ante el hartazgo de los sufridos capitalinos, pero ciertamente esta metrópoli requiere de apoyos para poder funcionar, es realmente admirable como lo logra. Es tiempo de reflexionar porque es la casa de todos.