Opinión

De cabildeo y política

07 enero 2015 5:0

Inicia un 2015 con un encuentro entre los Presidentes Obama y Peña. Previamente en su mensaje de Año Nuevo, Peña Nieto, enumeró acciones para mejorar condiciones de vida de los mexicanos con menores costos de tarifas eléctricas; con mayor financiamiento a jóvenes emprendedores; con adecuación al apagón analógico entre los más pobres con un tv gratuita; con un tratamiento fiscal y financiero especial para entidades del sur del país y programas de infraestructura; con impulso a la construcción de vivienda; y, con el fin de aumentos a precio de gasolina, diesel y gas LP.

Son medidas que ayudarán a las familias mexicanas. No resolverán el crecimiento que México requiere, pero buscan evitar una mayor polarización entre el norte y el sur del país, ofrecen opciones a jóvenes preparados sin empleo formal, inciden en bajar el déficit de vivienda y dan certeza en precios y tarifas del sector público.

Empero las buenas noticias, el panorama mundial amenaza nuestro crecimiento. La crisis en Rusia y su devaluación afecta mercados e intercambios comerciales; las elecciones en Grecia apuntan hacia una nueva crisis de la Unión Europea; el que más nos afecta, la caída del precio del petróleo merma nuestras finanzas públicas, incide en la devaluación peso-dólar y limita inversiones en infraestructura pese a reformas.

En lo interno la crisis de seguridad, el combate al narcotráfico, a la impunidad y a la corrupción unen voluntades, pero no encuentran el cauce institucional para frenarlas. Siguen pendientes reformas en el Congreso sobre este tema, incluida la policía estatal única y la intervención de gobiernos municipales infiltrados por delincuencia organizada. Los ciudadanos ven con escepticismo las elecciones de 2015 pues consideran que acuerdos cupulares partidistas frenan transparencia y rendición de cuentas.

No es un año fácil ni esperanzador el que inicia, aún cuando el combate a la pobreza no se detiene y se renueva la participación social como condición necesaria para acceder a subsidios, lo cual implica romper círculos de dependencia, tarea nada sencilla, que en Sedesol impulsa Rosario Robles.

La reunión del Presidente Peña con el Presidente Obama se da en un marco de debilidad del gobierno mexicano; sin embargo, el protocolo que se siguió fue de distinción, y las pláticas se dieron al más alto nivel de ambos gobiernos.

Obama buscó y obtuvo la solidaridad del México a su programa migratorio y a la normalización de sus relaciones con Cuba, que liberó parte de los presos políticos que solicitó su gobierno. También el aspecto de la seguridad fronteriza fue tema estadounidense que México retomó como compromiso. Pese a nos ser tema de agenda, Obama reiteró que su país ha seguido con preocupación la desaparición de los estudiantes normalistas y otros aspectos de seguridad en México, y reiteró su compromiso para el combate conjunto al narcotráfico y la delincuencia organizada. Ofreció ampliar la colaboración entre ambos países para impulsar crecimiento económico y empleo a través del desarrollo de la fuerza laboral.

Por su parte, Peña Nieto logró se reconocieran las reformas estructurales que impulsa y que enfrentan resistencias internas. Insistió en que se faciliten los trámites para que los mexicanos puedan regularizar su estancia en los Estados Unidos. Su equipo reanudó el Diálogo de Alto Nivel, mecanismo iniciado en México y que en esta visita realizó trabajos para explorar mejores caminos en la integración de la economía de ambos países en materia energética, de cruces en puertos, comercio, de seguridad fronteriza, de turismo, intercambio cultural y educativo, telecomunicaciones, cooperación regulatoria, entre otros temas.

En esta etapa podemos afirmar que la integración de Norteamérica no sólo abarca al comercio, se han ampliado horizontes, se han integrado procesos productivos y economía. La recuperación de Estados Unidos será benéfica para México, pero aún hay mucho por hacer para lograr competitividad y productividad en mercados internacionales en un nuevo entorno mundial, que no respeta fronteras y que ahonda diferencias entre un México moderno y el otro de ancestrales carencias.