Opinión

De cabildeo y política

Las iniciativas del Presidente Peña Nieto en materia de seguridad ha confrontado a los legisladores y a los alcaldes del país, pues el mando único policial afecta a los presidentes municipales que tienen policías que funcionan y ayudan a mantener la gobernabilidad en sus demarcaciones. La medida es rechazada tanto por el PAN como por el PRD pues invade las funciones del nivel municipal, se centralizan las decisiones y no necesariamente resuelve la seguridad pública, señalan. Sin embargo, el PRI se muestra accesible a realizar las adecuaciones necesarias para impulsar el nuevo modelo policial. Causa especial escozor a los alcaldes y a los partidos que la Federación asuma el control del gobierno municipal por posible infiltración del crimen organizado. Esta medida, apuntan, abre la puerta a que se vulnere la autonomía municipal incluso por motivos de diferencias políticas y no existe confianza en los mecanismos para impedir que esto suceda, y aún si se logra, el centralismo puede imponerse.

Sin embargo, se trabaja en un dictamen que logre encontrar el balance entre libertad y seguridad, dilema que hoy permea decisiones gubernamentales frente a la sociedad que exige un freno a la violencia y a la impunidad. No será fácil la tarea, y quizá no se logre antes del 15 de diciembre, fecha de cierre de sesiones. No se descartó citar a un periodo extraordinario de procesarse las diferencias y contar con los dictámenes respectivos. Pero por el momento no se ha logrado una fórmula adecuada para resolver los cambios.

En reunión de los órganos de gobierno de la Cámara de Diputados y del Senado, se acordó realizar un esfuerzo para aprobar en cuatro sesiones la tan debatida Reforma Política del Distrito Federal; la creación del Sistema Anticorrupción; el nombramiento de los fiscales especiales anticorrupción y los de delitos electorales; la Ley de Obra Pública; la Ley de Transición Energética; y, la nueva unidad de medida y actualización para desligar el salario mínimo de multas. Esta última mantendrá un valor indexado a precios al consumidor, que puede encarecer las sanciones.

De no lograrse los acuerdos para el mando policial único y para la intervención de gobiernos municipales, la puesta en marcha del plan de seguridad deberá buscar medidas que fortalezcan cuerpos policiacos, con certificación y capacitación, dentro del actual marco legal. Las medidas propuestas por el presidente Peña requieren de reformas constitucionales, que sólo se logran con dos terceras partes del pleno de ambas Cámaras. La mayoría simple no resuelve la aprobación, además, muchos legisladores dejarán sus curules en diciembre en búsqueda de candidaturas hacia las contiendas de 2015, lo que hace del último período uno con problemas de quórum, pues otros dejan de asistir a sesiones para ayudar en las campañas.

Todos los actores políticos concuerdan en que deben tomarse nuevas medidas para mejorar el sistema de seguridad y de impartición de justicia, cada partido con su propios énfasis, por lo cual es de esperarse que las diferencias se confronten para encontrar las coincidencias que permitan avanzar en este campo. Tras dos meses de crisis Aurelio Nuño reconoció que faltó una agenda más contundente en materia de seguridad y del Estado de Derecho, no se vio la dimensión y la prioridad del problema, y rechazó bravuconadas para solucionar el asunto.

Por lo pronto aceptar que restos de Cocula coinciden con uno de los desaparecidos, confirma la línea de investigación dada por la PGR, los estudiantes fueron asesinados y calcinados. No se van a encontrar los cadáveres. Ya no regresarán con vida. Fueron enviados por “el movimiento” a una masacre, donde la autoridad municipal se coludió con narcotraficantes, no es crimen de Estado, es el narcotráfico infiltrado. Insistir en su presentación y tomarlos como bandera de lucha contra el Estado sólo encubre intereses de la CNTE para subvertir el orden social, a fin de frenar la Reforma Educativa que les impide el manejo de plazas y recursos. Esa es la cuenta pendiente que tienen con Enrique Peña y por lo que piden su cabeza. Utilizan el dolor y el horror de la tragedia para impulsar sus propias causas. Todos queremos justicia, pero no por el camino de la violencia y la confrontación.