Opinión

De cabildeo y política

Las 21 leyes, nuevas o reformadas, que contienen las reglas secundarias de la reforma energética y que están siendo aprobadas, ya pasaron por la Cámara alta y están en proceso en la de Diputados. La discusión implicó foros, consultas, juntas de trabajo de diputados y de senadores, y generó expectativas dentro y fuera del país. Concluye el ciclo de los acuerdos y se inicia el relativo al periodo electoral.

Para 2015 competirán 10 partidos políticos, cada uno de los cuales debe obtener al menos 3.0 por ciento de la votación nacional para conservar su registro. Morena es quizás el más representativo de los nuevos autorizados por el INE. Con una ideología de izquierda, un discurso intransigente y un liderazgo carismático, no tendrá problemas para obtener su registro definitivo. Ya se escucha que el propio AMLO realizará campaña política en el Distrito Federal, Tabasco y varios estados más para apoyar a sus candidatos, tanto en las elecciones federales como en las locales que se realizarán el próximo año.

Durante muchos años los cristianos, los judíos y otros grupos religiosos apoyaron el Estado laico como garantía de sus libertades e intereses. Muchos participaron con el entonces partido hegemónico, el PRI, y accedieron a puestos de elección popular. Con la pluralidad, los cristianos de diversas iglesias buscaron la representación de sus ideas a través de otros partidos. La influencia de la Iglesia católica en el ámbito público fue creciendo y no encontraron espacios para su participación ciudadana. Así surge la idea de crear un partido, el PES (Partido Encuentro Social), que represente sus intereses, apuntale el Estado laico y sus libertades.

Son miles los grupos cristianos en el país y han registrado un constante crecimiento. Si bien su ideología es conservadora en términos de interrupción de embarazo, matrimonios gay, entre otros aspectos inherentes a sus creencias religiosas, son abiertos defensores de las libertades especialmente la religiosa. Es pues, probable, que logren estructurar una fuerza política que, aún siendo laica, se inspire en preceptos cristianos.

Tras la pérdida del registro del PSD (Partido Social Demócrata) por divisiones internas, la corriente agrarista de ese partido buscó nuevos espacios de participación. Al no encontrarlos, unió fuerzas con otros grupos de distinto origen conservador, para conformar su partido, el PH (Partido Humanista), que es una mezcla y por tanto se caracteriza por su pragmatismo, más que por una ideología. Son eclécticos en su búsqueda de espacios de representación. Tienen base social en ciertos estados, en regiones, pero no les será fácil mantener su registro.

Por su parte PT, MC y Panal deben decidir si ir en coalición con otros partidos, con el riesgo de que sus electores tachen el candidato en dos o más partidos y se anule el voto para su instituto, o bien, enfrentar solos la votación, cuestión difícil de resolver pues tanto el PRD como el PAN registran crisis entre sus militantes. El PVEM seguramente mantendrá alianzas con el PRI, parciales más que totales, supongo, pero tiene ya una base social que los apoya.

El PRI enfrenta el desgaste del ejercicio de gobierno. Hoy EPN no es su mejor activo pues ha bajado en preferencias, la situación económica es crítica aún y las reformas estructurales le han costado ceder políticamente en muchos campos. Mantendrá sus votos, pero el grupo de simpatizantes pueden buscar nuevas opciones. El PAN busca crecer su votación con candidatos representativos de las distintas corrientes, evitando fisuras. El PRD se enfrenta a una disminución de sus votos que emigrarán a Morena.

¿Y de qué sirven tantos partidos? De nada si la ciudadanía no tiene espacios para expresarse. La verdadera democracia se construye con participación ciudadana y sus causas, y en esta lucha, los partidos han perdido espacios. En el Distrito Federal (DF) las tres principales fuerzas políticas tienen como dirigentes a personajes muy cuestionados, todos envueltos en escándalos y que constituyen más bien burocracias partidistas que se cierran a la sociedad y a sus causas para mantener el control de los partidos bajo la nueva legalidad que implica la reforma política. Una tristeza la clase política del DF capital. Así las cosas, en el Congreso muchos legisladores estarán separándose de sus cargos para competir en 2015 por otros. No serán fáciles los acuerdos ante la lógica electoral.