Opinión

De cabildeo y política

En la discusión de las leyes secundarias de telecomunicaciones, en el pleno del Senado, se registraron hechos relevantes en cuanto al voto de las fracciones parlamentarias. El grupo del PAN votó dividido, como se esperaba, tras el enuncio de que se autorizaba el voto a conciencia. No es común una división en este partido, pero Javier Corral y varios de sus compañeros sostuvieron su punto de vista relativo a que la disminución de facultades al IFT, aunado a las indefiniciones sobre la preponderancia, sólo benefician al monopolio de Televisa.

En el PRD las opiniones también se dividieron, al grado de que su coordinador, Miguel Barbosa, en tribuna señaló que se votaría a conciencia. El PRD propuso varias modificaciones a la ley que fueron aceptadas, lo cual originó que varios senadores se sintieran comprometidos con el voto a favor en lo general. Sin embargo, el llamado del Consejo Nacional a su fracción generó un voto en contra de todos sus integrantes. Aquí lo extraño resulta que el PRD votase unificado cuando es más común que tengan diferencia en sus apreciaciones y votos.

Van cambiando los escenarios legislativos en forma interesante. En la Cámara de Diputados la minuta se aprobó en comisiones sin modificaciones. El PAN planteó algunas reservas en lo particular y el PRD puede también votar dividido. En estos momentos se realiza el debate, el PRI-PVEM-Panal tienen mayoría para aprobar el dictamen, por lo cual se estima difícil, no imposible, que se reforme para regresarlo al Senado. Pero el asunto se prolongará hasta la noche, y ya habré entregado esta reflexión.

Tras la aprobación de la legislación electoral en Jalisco, ayer se iniciaron de nueva cuenta los trabajos para analizar las leyes secundarias de energía en el Senado. Pese a estar recién operado de apendicitis, David Penchyna emitió la convocatoria. En la cámara ya hay avances sustantivos en la parte correspondiente a los temas fiscales y de ingresos de la reforma. Se espera que los 21 dictámenes queden listos este mes, a efecto de realizar el periodo extraordinario, este sí de varios días, por el número de iniciativas, entre el 21 de julio y los primeros días de agosto. Con esta aprobación concluirá el ciclo de reformas estructurales impulsado por Enrique Peña Nieto.

Vale la pena reflexionar sobre lo dicho por el senador Emilio Gamboa. Señaló que aún cuando sólo necesitaban conseguir cuatro votos en el Senado para aprobar las leyes de telecomunicaciones, el presidente Peña solicitó que el proceso involucrara el mayor número de votos y el mayor acuerdo posible. Ello implicó modificaciones al texto y desde luego, varias reuniones de negociación que retrasaron la aprobación. No se dio una guerra de guerrillas para conseguir los votos, se trabajó con respeto a las dirigencias de las fracciones parlamentarias para impulsar acuerdos.

La relación del Ejecutivo con el Legislativo ha cambiado, se debe reconocer que EPN logró lo que en varias décadas no fue posible: convocar a un acuerdo nacional a las fuerzas políticas que permitiese cambiar marcos regulatorios que requerían modernizarse. No es un asunto menor, es una apuesta en la que sacrificó popularidad y acordó lo posible, no necesariamente lo deseable, en materia fiscal, electoral, de telecomunicaciones y de energía.

Al concluir este ciclo de gran trascendencia, se abre la competencia electoral para 2015. Habrá tres nuevos actores en escena: Morena, el Partido Encuentro Social (PES) y el Humanista (PH), cuyos registros quedarán oficializados en este mes y no podrán coaligarse. Hay riesgo de pérdida de registro de partidos pequeños que se coaliguen. La búsqueda de nuevas mayorías en la conformación de la Cámara de Diputados será el nuevo reto. En Senado no cambia la correlación de fuerzas. Ningún partido político alcanzará la mayoría de 51 por ciento. Se inicia una nueva etapa de negociaciones hacia 2018. Cambiará la actitud y beligerancia de los partidos en búsqueda de los votos.