Opinión

De cabildeo y política

La transición democrática en México ha sido pactada en varias etapas, no ha sido integral, ni metódica, ha sido más bien poperiana, ensayo y error, inacabada, por tanto perfectible. Su logro principal ha sido evitar la violencia y transitar por la vía de instituciones en el avance democrático. Que sus resultados en términos de gobierno no hayan fructificado en mejorar condiciones de vida es lo que decepciona.

Todos los partidos saben lo que México requiere para desarrollarse y mejorar políticas públicas de combate a la desigualdad. De hecho el Pacto por México surgió de dicho reconocimiento y planteó una agenda ambiciosa, que no se ha concretado aún, ni en sus propuestas, ni en sus alcances. Pero se lograron varias reformas: la laboral, la educativa, la de telecomunicaciones, la política y la energética a nivel constitucional, la fiscal y la de competencia económica.

Combatir monopolios públicos y privados, alentar productividad y mejorar competitividad con relación al resto del mundo son avances sustantivos. Aún deben concretarse en legislación secundaria, pero muerto el Pacto por México, la negociación se desplaza al Congreso de la Unión, donde los votos y la aritmética política son las que enmarcan el proceso. ¿Tienes o no los votos para legislar?

Y claramente EPN no los tiene. Logró una mayoría en la Cámara de Diputados en alianza con el PVEM y PANAL, pero ésta no alcanza en el Senado para mayoría simple y así permanecerá por todo el sexenio. Por tanto se requiere de alianzas. ¿Cuánto cuesta una alianza? Pues lo que cuesta el hecho entre lograr o fracasar en alcanzar una meta, y lo que ésta implica en un proyecto, en este caso, de gobierno.

Lo saben el PAN y el PRD, y cuentan con la fuerza de sus votos para frenar o impulsar las leyes secundarias. Que ganan a cambio de éstos, y no hablamos del país lamentablemente, sino de las dirigencias partidistas. El PAN señala que ha impuesto su agenda sin ser gobierno. El PRD también reconoce que buena parte de la fiscal partió de su visión de proporcionalidad en los pagos vía ingresos, y no vía consumo, es decir, no aumento del IVA, salvo en las fronteras. Ambos tienen razón, en una alianza unos ponen más y otros menos, pero todos ponen, porque lo que importa no es quién es más grande o más fuerte, lo que se busca es alcanzar una meta o lograr un proyecto.

EPN y el PRI han puesto su capital político y aceptado costos aun entre sus propios legisladores, la caída en encuestas ilustra el tema. En el PAN, Madero ha sido criticado por Cordero, quien no reconoce beneficios de las alianza y dice que habrán de encarecerlas. Por su parte, en el PRD los “chuchos” han tenido que aceptar críticas y buscar evitar los costos de pérdida de votos ante Morena. Pero la población sí percibe como benéfico el Paco por México y sus logros. Los cambios estructurales tardarán en instrumentarse.

Lo que no puedes pedir a tu contrincante político es que se dé por vencido por anticipado con base a nuevas reglas del juego, no acordadas y en medio de la lucha. El PRI se levantó de la mesa de negociación pues resulta obvio que la presión que ejercen PAN y PRD, en medio de sus elecciones internas, se ha radicalizado; pero no podrán evitar la negociación, ni unos ni otros, pues son altos los costos de no hacerlo, sobre todo para conformar el nuevo INE y los procesos electorales en puerta.

Ayer se aprobó la Ley de competencia Económica. Se realizó el debate entre panistas, que ya no alcancé a evaluar en estas líneas, y EPN envió a Cámara de Diputados las iniciativas de la reforma energética, como previmos. Es probable que el Senado destrabe la reforma político-electoral mientras escribo estas líneas, y la turne a Diputados, que tendrán que irse a sesionar en un extraordinario. Inicia pues un nuevo periodo de negociaciones para telecomunicaciones y energía a resolverse en junio. Las movilizaciones no cesarán, las izquierdas no tienen los votos para frenar el proceso y la calle será el escenario de su oposición.