Opinión

De cabildeo y política

De que entran, entran, cómo y cuándo salgan, es otro asunto, dicen en los corrillos de la Cámara de Diputados. Y es que en breve se espera que EPN envíe al Congreso la legislación en materia energética que modifica poco más de 20 leyes y crea nuevas disposiciones. El PRD solicita período extraordinario para no legislar “al vapor” y acusa que se trama un “fast track” con apoyo del PRI-PAN y sus aliados. Los coordinadores del PRI en ambas Cámaras confían en que tanto la reforma política como la energética queden aprobadas por mayoría antes del cierre.

Las leyes en materia de telecomunicaciones avanzan y tras Semana Santa, fecha de guardar hasta para los legisladores, se aprobarán y turnarán al Ejecutivo. Continúan las dudas sobre los tiempos tan apretados para resolver la reforma política, incluido el DF, y energética. Sin embargo, los acuerdos se trabajan en sesiones con dirigencias partidistas y parlamentarias con el gobierno para lograr consenso.

Mientras, los escándalos políticos crecen. La línea 12 del metro en el DF constituye un duro golpe para los gobiernos capitalinos, y se pinta de amarillo el conflicto. La ALDF investiga vía la Comisión Especial, que preside Jorge Gaviño con acierto, ante las confrontaciones perredistas. El caso Oceanografía se pinta de azul, pues aún no se conocen responsables de contrataciones preferenciales que causaron la dependencia de PEMEX de esta empresa que hoy enfrenta delito de fraude y es investigada en EEUU. En México aún no se definen por completo los alcances de posibles incumplimientos de contratos.

Pero para el tricolor esta semana fue especialmente difícil. El escándalo que provocó la investigación de Carmen Aristegui y su equipo sobre una red de prostitución en el PRI DF obligó a Cuauhtémoc Gutiérrez a separarse de su cargo como Presidente, para iniciar investigación, que no necesariamente contará con testimonios de víctimas que se ubican entre la vergüenza y el miedo. Y la detención de Jesús Reyna, quien se desempeñó como Gobernador Interino de Michoacán, ligado a Los Caballeros Templarios, por la PGR que lo arraigó, causó un gran desconcierto. Cierto que las instituciones, en este caso los partidos, no son responsables de las conductas de sus miembros, pero lo que sucede es que su funcionamiento ha dado espacio a que se registren conductas ilegales, y se debe revisar con responsabilidad política y ética.

Agradezco la solidaridad de muchos en estos días al recordar que yo fui atacada por el grupo de Cuauhtémoc Gutiérrez para impedirnos registrar una planilla para contender por el Consejo Político del DF, paso previo a la elección de la dirigencia del Partido. En esa ocasión Beatriz Paredes y su grupo guardaron un silencio cómplice, más aún, su delegado en el DF, Jaime Aguilar Álvarez, aseguró que el proceso continuaba y que lo sucedido a mí y 16 compañeros más que fuimos al hospital era un “incidente” sin importancia. Resultábamos incómodos para los grupos en pugna, codependientes uno del otro, y estaba en puerta la elección presidencial. Nadie en el PRI se pronunció contra la violencia ejercida contra nosotros y ante la denuncia que levanté en la PGJDF, sólo recibí amenazas. Ojalá ahora cambien las cosas, porque este tipo de grupos violentos sólo denigran a la política. Yo sigo con el caso abierto en la PGJDF desde 2011, no se ha actuado aún.

Por eso acepté el apoyo y la candidatura de Nueva Alianza a Jefe de Gobierno. Sin duda la coyuntura del 2015 es distinta a la del 2012. Los votos de las izquierdas se dividirán entre PRD y MORENA, se abren opciones al PAN y al PRI en el DF. Eso hace una diferencia en el tratamiento del caso Cuauhtémoc Gutiérrez, ya conocidas desde años atrás sus actividades de prostitución y violencia. Lo que no cambia es que el otro grupo en pugna también se caracteriza por ser muy excluyente. Hoy busca retomar el control del PRI capitalino, lo cual nos lleva a que si haces lo mismo, con los mismos, los resultados serán los mismos. Pero esa ya es otra historia.