Opinión

De cabildeo y política

En una negociación retirarse un paso tiene sus ventajas. Esperar lo inesperado es señal de los tiempos modernos. Ante el escándalo de Oceanografía que aún no desvela todas sus implicaciones, el PAN se llamó a sorpresa, para luego argumentar ignorancia y finalmente apuntar hacia la impunidad por un supuesto manejo faccioso de los turbios negocios en PEMEX. Los panistas se levantaron de las mesas de negociación de las leyes secundarias. Esta situación obliga al gabinete de EPN a buscar alternativas con el PRD, que el pasado 18 de marzo, aniversario de la expropiación petrolera, condenó la reforma constitucional.

A cinco semanas de que concluya el período ordinario aún no se cuenta con las leyes secundarias en materia energética, ni con las de telecomunicaciones, ni con la reforma política, salvo la iniciativa presidencial relativa a cancelar resultados electorales por gastos excesivos de campaña. La del DF está en análisis y la clase política, muy incipiente, busca autonomía y formar municipios con sus respectivos cabildos, con lo cual estaremos de facto en el estado 32. La metropolización que ha resuelto de mejor manera que la conurbación, parte del desarrollo de la ciudad, quedaría fragmentada.

Hay quien dirá que para las iniciativas se puede llamar a un extraordinario, lo cual es factible, siempre que se cuente con la aprobación de dos terceras partes del quórum de la Comisión Permanente que por ley debe agendar los asuntos y los tiempos en que se resolverán. Así que la negociación deberá incluir a los tres grandes partidos para convocar a un nuevo período.

Por lo pronto, en el Senado está sin dictaminar la propuesta sobre seguro universal, seguro de desempleo y aspectos de salud. En diputados empero, avanzan en la legislación secundaria. Las críticas a la propuesta radican en que el seguro de desempleo se va a fondear con los ahorro de la cuenta individual del trabajador en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR).

El SAR se constituye en un 2 por ciento de ahorro para el retiro y un 5 por ciento de ahorro para vivienda que se destina al INFONAVIT. Los resultados del ahorro popular masivo obligatorio que aportan los empleadores y se individualiza a cada trabajador para su retiro, han sido mucho mejores que el esfuerzo que en lo particular podría realizar un trabajador, pese a minusvalías por efectos de coyuntura, pues es ahorro de largo plazo, con una lógica distinta al de corto plazo. En cambio, el ahorro para vivienda no ha crecido en términos reales en forma importante.

De ahí que se busque sean las SIEFORES quienes manejen parte de los fondos, un 3 por ciento adicional, que pude utilizarse para tres opciones: desempleo, vivienda o retiro. O sea que el trabajador fondeará su desempleo con sus ahorros. El 2 por ciento es insuficiente para una pensión digna y no hay ahorro voluntario suficiente por falta de una cultura de la previsión.

El financiamiento de vivienda por INFONAVIT no siguió un plan de densificación de las ciudades, se otorgó a constructores que consiguieron tierra barata en las periferias, sin servicios de educación, salud, recreación, comercio, seguridad y transporte, lo que deterioró el ingreso y el nivel de vida de los trabajadores y sus familias que finalmente abandonaron las casas. No hay buenas cuentas del uso del ahorro de los trabajadores en este rubro. El déficit de vivienda se mantiene.

Los pendientes son extensos en el Congreso que debe funcionar con mayorías para poder legislar. En telecomunicaciones se perciben también fuertes presiones de los grupos involucrados, pese a las decisiones del IFT. Las reformas siguen en el aire, y las que se concluyeron, como la educativa aún enfrenta retos a vencer. Los cambios son necesarios, pero afectar intereses no es sencillo, ni con toda la fuerza del Estado.

Esperemos las mayorías se logren y no a cambio de impunidad.