Opinión

La apertura del PRI

 
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PRI

Se realizaron las mesas de trabajo para adecuar los documentos básicos del PRI rumbo a la elección 2018. Si bien en todas ellas hubo temas interesantes en materia de anticorrupción y ética; en términos de visión de futuro y compromisos de gobierno; en aspectos ideológicos; fue la efectuada en Campeche, sobre Estatutos, la que llamó más la atención de medios y opinión pública.

En ésta se debatió si se debían abolir los candados para ser candidato presidencial relativos a 10 años de militancia y un cargo de elección popular. Ni José Narro, ni José Antonio Meade, ni el placeado Aurelio Nuño, cumplían el requisito.

El PRI necesita ser competitivo y cerrarse a la participación de actores que se han posicionado como candidatos viables, no era una buena opción.

Tras negociaciones intensas, se llegó al acuerdo de que ciudadanos que tengan buena fama pública, presencia y eficacia en el desempeño de sus tareas públicas y que puedan ganar elecciones, puedan ser considerados como candidatos a los cargos de elección popular si se comprometen con el ideario priísta.

Así las cosas, y tras la ratificación de los acuerdos el 12 de agosto, el PRI se abre a candidatos externos. Ya Enrique Ochoa Reza había declarado que el PRI había iniciado su apertura desde la anterior Asamblea y que se había avanzado en la participación de militantes y simpatizantes a los cargos de elección.

Sin embargo, la candidatura presidencial no se tocó, quizá porque no se estimó necesario en su momento, ya que los perfiles hacia dicha candidatura se perfilaban desde las propia cúpula partidista.

Hoy las cosas son distintas. La militancia ya no será requisito porque al final, quien decide es la ciudadanía. Los partidos eso si, se reservan el derecho a postular candidatos, apegados a los normas aplicables, pero ganar implica postular al mejor perfil.

El PRI reconoce esta realidad, deja atrás viejas prácticas que generaron rompimientos internos, para enfilarse hacia una nueva etapa. Porque ahora no solo está abierto a Meade, Narro o al novato Nuño, también a postulaciones que aún no se han hecho públicas, pero que pueden estar consideradas.

Desde luego, la aprobación de la militancia es fundamental, o pasará lo mismo que en otros procesos, donde por decepción o por falta de compromiso, los priístas no acuden a votar.

Encontrar los equilibrios es la tarea en la que el PRI se verá inmerso para la postulación de su candidato al 2018. Y serán muchos candidatos los que se deben postular. Serán 3,326 postulaciones a distintos cargos entre elecciones locales y federales. Así el PRI se vuelve competitivo.

No será Morena el único partido abierto a incorporar candidatos de diversas corrientes, asociaciones, o trayectorias. Y aún cuando AMLO encabece las preferencias electorales, la contienda aún no inicia. Y no es la primera ocasión en la cual se perfila como delantero, para acabar perdiendo la elección.

PAN y PRD continúan en su esfuerzo por conformar el Frente Amplio Opositor, también abierto a ciudadanos, aunque lograr un acuerdo sobre postulación presidencial sería ya un logro importante.

Buscan evitar el ascenso de López Obrador y a la vez derrotar al PRI, que una y otra vez se reinventa. Sin embargo, la propuesta va más allá en un intento por transformar el régimen político.

Entretanto, empresarios acudieron ante senadores para comunicar su preocupación en torno a la negociación del TLCAN ante de los procesos electorales en México y en EEUU. Buscan que haya sensibilidad para aprobar lo que resulte en un acuerdo en este aspecto tan importante para el desarrollo.

Ya se elevan voces que buscan retrasar el proceso, a través de consultas públicas, exclusión de aspectos de petróleo y energía en un capítulo del Tratado, cuando ya se dio la apertura del sector. Estos intentos persiguen que AMLO llegue a la Presidencia para la renegociación bajo términos distintos, que pueden incluso, trabar este instrumento. 

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