Opinión

De cabildeo y política

 
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El TLCAN 20 años después

¡Por fin! Tras especulaciones la administración de Donald Trump dio a
conocer los objetivos que persiguen con la renegociación del TLCAN. Las descalificaciones y la rudeza contra este mecanismo habían causado estragos en la economía nacional.

Bruscos impactos en el tipo de cambio, cancelación o posposición de inversiones, incertidumbre de productores y exportadores en ambos lados de la frontera, suspensión de flujos de personas, fueron algunas consecuencias de la amenaza de retirar a Estados Unidos del TLCAN.

La relación bilateral se mantuvo pese al discurso de Trump. Continuaron
las reuniones ministeriales, los acuerdos en materia de seguridad,
migración, lavado de dinero, controversias comerciales, aún cuando
faltaba claridad de los objetivos que Trump perseguiría en la
renegociación.

Agricultores norteamericanos acudieron a sus legisladores en la defensa de su mercado en México, que empezó la búsqueda de
alternativas para surtirse de granos y otros productos.

Ante el inicio el 16 de agosto del proceso de negociación, el Ejecutivo que debe informar a su Congreso, publicó documento que detalla los objetivos que busca alcanzar. Se enmarca desde luego en el discurso político de Trump, relativo a reducir el déficit comercial con México y Canadá. Sin embargo, introduce elementos que definen la nueva relación, bajo premisas que son atendibles.

Señala que se deben revisar reglas de origen, lo cual implica mayores
contenidos regionales, que fortalecen la integración de cadenas
productivas. Busca evitar manipulación de tipo de cambio, práctica que
México ha abandonado. Busca homologar criterios en inversión y
propiedad intelectual que pueden redundar en mayor certidumbre.
Buscará garantizar el acceso de productos agrícolas norteamericanos a
México.

Hay nuevos temas, como el de empleo que pueden incidir en
mejoras salariales y prohibición de ciertas prácticas indeseables;
introduce aspectos anticorrupción tanto entre servidores públicos como
particulares; busca mayor apertura en telecomunicaciones y en energía,
todos estos aspectos novedosos en el TLCAN.

Desde luego hay riesgos en varias áreas. Entre otras, intenta modificar la resolución de controversias, actualmente se realiza en paneles tripartitas por grupos de expertos, mecanismo en el cual Trump no confía por falsas percepciones. El riesgo implica también una posible limitación a la libertad que hoy mantienen los exportadores de los tres países para acudir a instancias internacionales ante fallos de dumping o prácticas desleales.

Las reacciones han sido positivas tanto en EEUU, como en Canadá y desde luego en México. La renegociación del TLCAN aún puede convertirse en una oportunidad para consolidar al bloque norteamericano y proyectar la competitividad de la región frente a otros competidores.

El resultado dependerá de la habilidad de los negociadores para privilegiar la visión de los retos de la globalización, frente a intereses proteccionistas de corto plazo y de miopía ante las nuevas realidades.

No será un proceso ni fácil, ni terso. Puede prolongarse por varios meses pues habrá múltiples intereses en juego. Ajustar nuevas reglas del juego sin tocar temas sensibles no es sencillo, pero ya existen premisas claras.

Hoy es posible apostar a la modernización de la relación trilateral sobre
nuevas bases. Quedan además temas que si bien no están en el TLCAN son fundamentales en la relación bilateral. Y desde luego tendrán un peso específico en la negociación.

Los aspectos migratorios y de seguridad fronteriza son fundamentales para Estados Unidos en su estrategia nacional de seguridad. Aspectos de narcotráfico, que abastece su mercado y deja ganancias a grupos que distribuyen drogas, aunado a lavado de dinero, tráfico de armas, son temas delicados con vasos comunicantes en la relación bilateral.

Todos los aspectos tendrán un peso y una consideración, sean o no parte de la renegociación del TLCAN. Oficial o extraoficialmente implican a la relación bilateral. Nos guste o no, pese a una historia de confrontación, discriminación y abuso, la vecindad permanece. Y se redefine. Como concluya la historia actual, está por verse.

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