Opinión

De cabildeo y política

01 junio 2017 5:0
 
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Trump y la pérdida de liderazgo de EU

Tras la gira de Donald Trump a Europa se reconfigura la política mundial. Tras su negativa en el G7 a apoyar el Acuerdo Climático de Paris, su discurso ante la OTAN donde cuestiona las aportaciones de socios antes de atender el fondo, EEUU renuncia a su liderazgo. Su fracaso ha sido rotundo con una política de cuenta chiles.

Ángela Merkel en fuerte discurso aseguró los europeos hoy tienen que tomar su destino en sus propias manos. Es clara la desconfianza a sus socios EEUU y UK tras pronunciamientos y Brexit que han debilitado a Europa. Alemania se erige como el nuevo liderazgo del mundo libre, dispuesta a consolidar la Unión Europea y a establecer sus propias negociaciones con Rusia y con China. Francia apoya y reclama a Rusia su intromisión en sus elecciones y sus desacuerdos respecto a Siria y a Ucrania. Italia se une a Merkel en la visión europea y Holanda alertó la inseguridad que afronta el mundo, señaló el comercio, el medio ambiente y los seres humanos, los principales puntos de fricción con Trump.

Trump con su acostumbrado twitter respondió que el déficit comercial con Alemania y su falta de apoyo económico a la OTAN deben cambiar.

Política de cuenta chiles. No entiende de liderazgo mundial. Frente a críticas de europeos, que sostienen la corta visión de Trump ha debilitado y destruye valores de occidente, Sean Spicer solo acertó a decir que Trump y Merkel sostienen una relación “bastante increíble”, que él la respeta.

Se inicia la renegociación del TLCAN que puede modificarse para modernizarse, o bien, empantanarse en aranceles y tarifas. Nunca ha quedado claro que persigue Trump con la negociación, solo se enfoca en un déficit que le parece inaceptable, aunque no sea el mayor que EEUU enfrenta. La visón de una regionalización que como bloque permita competir con la Unión Europea, China y otros países parece perderse de vista. De nuevo política de cuenta chiles. La integración regional resultado del TLCAN es irreversible, los costos de destruirla serían muy altos a las tres economías.

Pero para Trump cada acuerdo tiene un ganador y un perdedor, no hay un acuerdo donde todas las partes ganen algo, no lo concibe. Es cuenta chiles.

Los republicanos van a seguir apoyando a Trump pese a críticas. El poder une. Mientras conserve su base social y no afecte el proceso de reelección de los legisladores, nadie se enfrentará a su Presidente. Podrán frenar o moderar medidas, conforme las protestas de sus representados. Pero la disciplina del conservadurismo es fuerte.

Aun cuando Trump se ve afectado por el caso Comey pues parece haber indicios de que en efecto pidió no continuar investigando sus nexos con Rusia, y pese a que su yerno Kushner también puede ser relacionado con el tema, no habrá un proceso de desafuero para juzgarlo, la mayoría republicana está muy lejos de aceptarlo. Cuando más se harán ajustes en prensa en Casa Blanca.

Trump se promueve como un hombre de palabra. Dijo que no creía en el cambio climático, se sostiene. Autorizó los oleoductos para bajar costo de energéticos, va al rescate del carbón, del empleo manufacturero, de la muralla con México, de aranceles contra madera canadiense, de su rechazo a pagos OTAN y ONU, estima que su país ha sido víctima de otros, cuando han impuesto sus intereses y todo cuesta. De nuevo cuenta chiles.

Está tan convencido de su congruencia y su razón, que se llama perseguido y acosado. Definitivamente no habrá curva de aprendizaje para un personaje que todo lo sabe, cree en sus propias fantasías y quiere imponer su verdad, sin entender la capacidad de reacción que tendrán los demás. Quiere cambiar al mundo sobre la base de ideas que ven al pasado. No entiende el futuro. EEUU vive de importar cerebros para desarrollar sus nuevas y más lucrativas empresas de tecnologías de la información. Y va contra migrantes.

No importa lo que haga, la robotización y la automatización acabarán con los empleos tradicionales. Debería preparar a esas viejas generaciones para adaptarse de mejor forma al cambio, pues sus puestos y prestaciones no regresarán, ni con proteccionismo, ni bajando impuestos. Pero la demagogia y el populismo funcionan para quienes creen que un salto al vacío es mejor que un sistema agotado. Solo el tiempo acomodará las nuevas realidades y sus costos.

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