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De cabildeo y política

11 mayo 2017 5:0
 
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Madre y bebé

La maternidad es un privilegio. Dar vida es una de las experiencias más gratificantes y sorprendentes a la que una mujer pueda acceder. Nunca concluye el proceso. Dar a luz es el primer paso. Pero la maravilla de ver crecer un hijo, como descubre la vida, acompañarlo y orientarlo, amarlo lo suficiente para respetarlo y en su momento dejarlo partir es el transcurrir de una vida.

Pese a la sublimación de la maternidad, no todas las mujeres tienen esa vocación. Reconocerlo es casi imposible por la presión social para formar familias, base de la reproducción de las sociedades. En efecto madre solo hay una y su peso en la definición de la personalidad de un hijo es determinante. Nadie nos prepara para esta maravillosa experiencia. No hay escuela, aún cuando proliferan teorías. La única e infalible guía es el amor. Y el ejemplo es más fuerte que mil discursos. En mi personal experiencia mi hijo también fue mi guía. Ante alguna duda pensaba, es algo que puedo explicar a Santiago, si la respuesta era afirmativa, entonces todo marchaba bien.

Los hijos son los más severos jueces. Nos conocen perfectamente y es también el amor lo que impide nos condenen por nuestras múltiples imperfecciones y errores. Y cuando se reproduce el milagro de la vida en nuestros hijos, se entienden a cabalidad las limitaciones y los esfuerzos de ser padres. Esa vivencia da sentido a la existencia, complementa el amor de nuestra pareja, de una manera distinta, y a veces, más intensa.

La experiencia de la maternidad a veces es rechazada. El embarazo adolescente es un problema grave en México. Niñas dando luz a otras niñas no es una elección, es casi siempre un error por desconocimiento, por falta de educación sexual, satanizada por motivos religiosos. El rechazo a asumir la responsabilidad de la crianza, cuando la propia aún no concluye, es un drama humano, para la madre y el hijo.

La maternidad se dice popularmente es innegable, mientras la paternidad es un acto de fe. Lo cierto es que en general hay una gran presencia de la madre y existe una gran ausencia del padre en muchas familias mexicanas. Las mujeres solteras, divorciadas, viudas, e incluso casadas que encabezan y sostienen su familia es cada vez mayor. En la ciudad de México es superior al 30%. La incorporación de la mujer al mercado de trabajo ha implicado fuertes cambios en los roles tradicionales de las mujeres como madres.

Sin embrago, el apoyo a las madres trabajadoras aún es limitado. No hay suficientes guarderías de calidad. No hay acompañamiento institucional en la crianza de los hijos para evitar sean abandonados durante las jornadas laborales que suman además horas en movilidad en esta ciudad. Las dobles jornadas de madres trabajadoras son además limitantes para su pleno desarrollo y el de sus hijos. Las oportunidades para que las mujeres tengan mejores oportunidades de crecimiento laboral, también se ve limitada por roles tradicionales.

Hay avances, no suficientes, pero que en este Día de las Madres, debemos destacar para mantener el rumbo. La maternidad debe ser una elección libre e informada. Solo madres felices puedes hacer hijos felices. Nadie debe imponer a una mujer esta decisión de vida tan importante. Respetar ese derecho es un tema controvertido cuando se habla de interrupción legal de embarazo, que en la Ciudad de México es legal durante las primeras 12 semanas de gestación.

Criminalizar a las mujeres no impide que éstas tomen las decisiones relativas a su proyecto de vida. Las prohibiciones solo elevan los riesgos, al poner en peligro la vida y la salud reproductiva de las mujeres. Imponer una sola moralidad a toda la sociedad es violar la autonomía de la voluntad, intrínseca a la persona. La interrupción de un embarazo no es un método anticonceptivo, es una decisión durísima para una mujer, que le afecta profundamente, pone en la balanza valores y creencias.

El respeto a la libre decisión de las mujeres sobre su maternidad es el mejor reconocimiento que podemos hacer en este Día de la Madre, porque se materializa en un opción libre e informada. Felicidades a todas aquellas que decidieron dar vida y criar hijos con amor en libertad.

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