Opinión

De cabildeo y política

20 abril 2017 5:0
 
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Donald Trump

El Presidente Trump arremetió de nuevo contra el TLCAN. En un evento denominado “Buy American, Hire American” tema válido aunque de tintes proteccionistas, señaló que buscará grandes cambios o se deshará de una vez y para siempre del Tratado que ha sido muy perjudicial para su país. Asimismo emitió una nueva orden ejecutiva para limitar las visas de trabajo para inmigrantes a fin de impulsar el empleo de norteamericanos. Ambas medidas responden a sus promesas de campaña y ratifican su gran ignorancia sobre aspectos de competitividad y comercio internacional.

Muchos legisladores de estados norteamericanos cuyo comercio depende del NAFTA y que temen medidas que afecten el comercio bilateral con México, han tratado de averiguar cual es el objetivo de la renegociación, qué aspectos piensan modificar y para qué, pero no hay una respuesta concreta que fije objetivos claros. Ross, el nuevo Secretario de Comercio, ha asegurado que la renegociación será más una modernización, dice más justa, pero aún no se inicia el proceso.

Muchas empresas norteamericanas dependen de la contratación de talento para impulsar su competitividad, especialmente en el área de tecnologías de la información, de mayor valor agregado que las manufacturas, y que marcan tendencias hacia el futuro de las sociedades. Pero Trump, con una visión hacia el pasado busca recuperar empleo manufacturero y de servicios, en franca decadencia por robotización y automatización. Busca recuperar empresas de petróleo y carbón, acotando las energías renovables, asegurando que el cambio climático es un mito. Su visión proteccionista es además opuesta a la nueva revolución tecnológica que cambiará al mundo.

Al mismo tiempo el Secretario Kelly afirmó que la relación bilateral con México es muy importante y es uno de los principales socios de EEUU, con una gran cooperación en aspectos de seguridad, inteligencia y persecución criminal. Aseguró la relación bilateral es excelente y que pronto visitará México de nuevo.
En tanto, empresarios y gobierno trabajan conjuntamente para diversificar mercados, ampliar comercio, e Idelfonso Guajardo, SE, ha sido claro, abrir aranceles y tarifas es inaceptable, preferible reglas OMC. Asimismo anunció que si Japón retoma el Tratado de Libre Comercio de Asia Pacífico, pese al abandono de EEUU, México participará en este bloque.

El paquete fiscal que ya ha anunciado Trump aún no se presenta ante el Congreso y por tanto no sabemos si incluirá, o no, el impuesto a las importaciones, cuál será la tarifa, si se ajustará o no a disposiciones OMC, y en consecuencia que medidas de reciprocidad adoptarán otros países. Por lo pronto, las incursiones en Siria y en Afganistán, así como la renovada confrontación con Norcorea, dominan la escena internacional que se vuelve más tensa.

Lo único cierto es que el Congreso, de mayoría republicana, es un contrapeso a ciertas propuestas de Trump que ponen en riesgo la reelección de los legisladores en 2018. Por tanto, en Washington se evitará rechazo a proyectos que debiliten el liderazgo de Trump. Empero las contradicciones afloran constantemente. La salida de Bannon del Consejo de Seguridad Nacional apunta en ese sentido. Aún no se conforma, ni se define con claridad, la integración y la orientación del gabinete presidencial. Y como reza refrán popular cada loco con su tema. Aun cuando sobresale su líder en ocurrencias.

Entender las profundas transformaciones que el avance tecnológico introducirá a las sociedades no es un tema fácil de digerir, la información disponible no está articulada, pero es indudable que van a desaparecer varios empleos y no hemos emprendido las reformas para capacitar y reorientar a desplazados. Trump dice que él no lee y se guía más por su sentido común, que dice tener muy afinado, y en efecto, sus reacciones son más viscerales que documentadas. En el caso de México, más que cumplir compromisos de campaña, en torno al muro y al TLCAN, Trump tiene un compromiso propio, quizá vivencial con México, por la difícil relación que tuvo en sus experiencias personales y de negocios, así que no va a soltar fácilmente un tema que le dio algunos dividendos electorales y que su sentido común califica como viable. Por eso es aún difícil predecir cómo se desarrollará la relación bilateral. Por lo pronto los demonios andan sueltos.

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